En pleno corazón de los Alpes suizos, Saint-Moritz se consolida como el destino predilecto cada invierno para familias adineradas y celebridades. Este año, Pierre Casiraghi, hijo de la princesa Carolina de Mónaco, ha mantenido viva la tradición familiar al visitar este exclusivo lugar junto a su esposa, Beatrice Borromeo, y sus tres hijos. Con un estilo de vida que muchos solo pueden soñar, el clan Casiraghi aterrizó en un jet privado y se instaló en el prestigioso Corviglia Ski Club.
Un viaje familiar lleno de diversión y deportes de nieve
Desde su infancia, Pierre ha compartido la pasión por los deportes invernales con su familia, haciendo de las pistas de esquí un lugar habitual para celebrar el Año Nuevo. Este año, el viaje incluyó a sus hijos: Stefano, de 8 años, Francesco, de 7, y la pequeña Bianca, que apenas tiene dos meses. Juntos, han disfrutado de la nieve, deslizándose por las montañas y creando recuerdos que perdurarán para siempre.
Momentos especiales en las pistas de esquí
Durante las mañanas, Pierre y sus hijos se lanzan a la aventura en snowboard, donde Pierre asume el papel de instructor. Las imágenes hablan por sí solas: risas, caídas y mucho aprendizaje en cada descenso. Mientras tanto, Beatrice se encarga de cuidar a Bianca, asegurando que cada miembro de la familia disfrute de su tiempo en la nieve. Este ambiente familiar, lleno de alegría y travesuras, resalta el vínculo especial que comparten.
Conexiones sociales y momentos de relax
Aparte de las actividades en la nieve, la familia Casiraghi también disfruta de un estilo de vida social vibrante. Este año, Pierre y Beatrice se reunieron con amigos de la alta sociedad, incluyendo a Stavros Niarchos III, un reconocido heredero de una importante fortuna naviera, y su esposa, la filántropa Dasha Zhukova. Estos encuentros no solo fortalecen lazos familiares, sino que también ofrecen la oportunidad de compartir experiencias y crear redes en un ambiente lujoso.
Un refugio en la elegancia de Corviglia
El Corviglia Ski Club no es solo un lugar para esquiar; es un símbolo de exclusividad y lujo. La familia se siente como en casa, disfrutando de la hospitalidad y el confort que este prestigioso club ofrece. Las instalaciones son de primera clase, lo que permite a los visitantes relajarse después de un día activo en las pistas. Este equilibrio entre deporte y relajación es esencial para recargar energías y disfrutar plenamente de las vacaciones.
Las vacaciones de Pierre Casiraghi y su familia en Saint-Moritz no son solo un viaje; son una tradición que se celebra cada año con el mismo fervor. El legado de su madre, la princesa Carolina, de disfrutar de la nieve y compartir momentos en familia, continúa fortaleciéndose. En una época donde la familia es fundamental, estos momentos en la montaña crean un lazo que trasciende el tiempo.



