En un evento reciente en Bogotá, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, hizo un llamamiento contundente a las autoridades estadounidenses para que devuelvan a Nicolás Maduro, el líder venezolano que fue destituido y llevado a Nueva York. Petro enfatizó que el juicio de Maduro debe llevarse a cabo en Venezuela, no en un tribunal estadounidense, subrayando así su postura sobre la justicia que debe prevalecer en la nación vecina.
Esta declaración se produce en un contexto tenso, ya que se aproxima una reunión entre Petro y el presidente de EE. UU, Donald Trump, programada para el 3 de febrero. Este encuentro busca suavizar las relaciones entre ambos líderes, quienes han tenido enfoques diferentes respecto a la política internacional y la lucha contra el narcotráfico.
El contexto de la situación actual
La reciente captura de Maduro por fuerzas estadounidenses ha generado un amplio debate. Según Petro, la intervención militar del 3 de enero no solo fue inapropiada, sino que también calificó las acciones de EE. UU. como un secuestro del mandatario venezolano. Al respecto, expresó que “deben devolverlo y que lo juzgue un tribunal venezolano, no estadounidense”. Esta postura del presidente colombiano refleja su deseo de que se respeten los derechos y el proceso judicial de Venezuela.
Repercusiones en la política exterior
El incidente ha complicado aún más las relaciones entre Colombia y EE. UU. Desde la llegada de Trump a la presidencia, las tensiones han aumentado, especialmente tras la decisión de EE. UU. de retirar la certificación a Colombia como aliado en la lucha antidrogas. Esta medida se debió a la percepción de que los esfuerzos colombianos no han sido suficientes para frenar el tráfico de cocaína hacia el norte.
Además, Trump tomó la decisión de revocar la visa de Petro y restringir a su círculo cercano, lo que ha añadido más fricciones a la ya delicada relación. Las diferencias comenzaron a hacerse evidentes cuando Colombia se opuso a recibir a ciudadanos deportados desde EE. UU. sin la documentación adecuada, marcando un claro desacuerdo en la política migratoria.
La postura de Petro sobre la intervención
En sus declaraciones, Petro no solo ha criticado la intervención militar estadounidense, sino que también ha cuestionado la moralidad de las acciones de Trump en otros contextos internacionales. Durante su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de, hizo un llamado a los soldados estadounidenses a desobedecer órdenes relacionadas con el conflicto en Gaza, mostrando su desacuerdo con la política exterior de EE. UU.
El presidente colombiano ha utilizado foros internacionales para manifestar su rechazo a lo que él considera una política intervencionista de EE. UU. en América Latina y otras regiones. Esto incluye la crítica a las acciones de Trump y el gobierno israelí, a quienes ha calificado de genocidas y fascistas, lo que ha llevado a un distanciamiento aún mayor entre ambos líderes.
Un futuro incierto en las relaciones bilaterales
La reunión programada entre Petro y Trump en la Casa Blanca es vista como crucial para el futuro de las relaciones entre Colombia y EE. UU. Los analistas sugieren que ambos presidentes deben encontrar un terreno común si desean avanzar en la cooperación en temas de seguridad y desarrollo económico. Sin embargo, la cuestión de Maduro sigue siendo un punto álgido que podría obstaculizar cualquier intento de reconciliación.
La solicitud de Petro para que Maduro sea juzgado en Venezuela en lugar de Estados Unidos resuena como un llamado a la soberanía y la justicia local. A medida que se acercan las fechas de la reunión entre ambos líderes, el mundo estará atento a cómo se desarrollan estas conversaciones y qué impacto tendrán en la política de la región.



