Petro pide el regreso de Maduro a Venezuela por parte de EE. UU.

En un evento reciente en Bogotá, el presidente colombiano Gustavo Petro expresó su firme postura sobre la situación de su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, quien fue capturado y llevado a Nueva York a principios de este mes. Petro afirmó que las autoridades estadounidenses tienen la responsabilidad de devolver a Maduro a su país, donde debería ser juzgado por un tribunal venezolano.

El comentario de Petro se alinea con su política de buscar un enfoque más diplomático y menos agresivo hacia la crisis venezolana, contrastando con las acciones militares que han caracterizado la relación entre EE. UU. y Venezuela en los últimos años.

El contexto de la captura de Maduro

La detención de Maduro ha desencadenado una serie de reacciones tanto en Colombia como en Venezuela. La presión militar ejercida por EE. UU. ha cambiado drásticamente la dinámica de poder en la región, lo que ha llevado a las guerrillas colombianas, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC, a cuestionar su futuro en Venezuela. Históricamente, estas organizaciones se beneficiaron del apoyo del chavismo, pero ahora se encuentran en una situación incierta.

Desafíos para las guerrillas colombianas

La salida de Maduro podría provocar un repliegue de las guerrillas hacia Colombia, debido a la presión que enfrentan en Venezuela. El ELN, un grupo guerrillero de origen colombiano, ha estado expandiendo su influencia en territorio venezolano, colaborando con elementos militares y políticos locales. Sin embargo, ahora se enfrenta a un nuevo ambiente político que podría alterar sus operaciones.

A pesar de que la presidenta interina Delcy Rodríguez no ha hecho comentarios sobre la situación de las guerrillas en el país, el gobierno de EE. UU. ha solicitado resultados tangibles en la lucha contra el narcotráfico, lo que presiona al nuevo gobierno venezolano a actuar.

Las expectativas de EE. UU. y los vínculos con el ELN

Desde la perspectiva estadounidense, el ELN no es solo un grupo rebelde, sino un actor clave en el narcotráfico a nivel regional. Designado como Organización Terrorista Extranjera desde 1997, el ELN ha estado vinculado a actividades ilícitas que involucran el tráfico de drogas. Recientemente, el secretario de Defensa de EE. UU. destacó la conexión del ELN con un barco que transportaba cocaína, que fue destruido en un ataque aéreo militar, dejando claro que la lucha contra el narcotráfico es una prioridad.

Sin embargo, la relación simbiótica entre el régimen venezolano y el ELN plantea un desafío. El gobierno de Venezuela ha mantenido lazos económicos con estas guerrillas, lo que sugiere que un enfrentamiento directo podría resultar problemático, no solo para la estabilidad del país, sino también para los intereses de EE. UU. en la región.

Posibles consecuencias de una ofensiva estatal

Si el nuevo gobierno venezolano decide confrontar al ELN, podría desatar una serie de eventos que lleven a un conflicto armado interno similar al de Colombia. La historia reciente de enfrentamientos entre las fuerzas venezolanas y las disidencias de las FARC muestra que tales acciones pueden resultar en derrotas significativas para el ejército venezolano.

Desde mediados de agosto, han habido operativos militares en los que se han incautado materiales y armas, aunque sin impactar realmente las operaciones del ELN. Estas acciones han sido percibidas más como propaganda gubernamental que como verdaderos esfuerzos para desmantelar a las guerrillas.

La reconfiguración del ELN en respuesta al nuevo contexto

Con la captura de Maduro, se ha comenzado a observar un movimiento de tropas del ELN hacia Colombia, un cambio que podría darles mayor control en la frontera. Informes de inteligencia indican que varios comandantes del ELN han decidido retirarse hacia el territorio colombiano como medida preventiva ante el nuevo escenario político.

El periodista Fritz Sánchez, que cubre la región amazónica, ha señalado que las disidencias de las FARC han comenzado a replegarse, mientras que el ELN ha optado por una estrategia de discreción a la espera de que se clarifique la situación política en Venezuela.

El futuro del ELN y las disidencias de las FARC

La retirada operativa del ELN no es un fenómeno reciente, sino que ha sido precedido por una serie de movimientos estratégicos en las últimas semanas. Durante un paro armado decretado en diciembre, el ELN aprovechó para reestructurar sus comandos y asegurar su control territorial frente a otros actores armados.

Con el interés renovado de EE. UU. en la frontera colombo-venezolana, la presión sobre el ELN podría intensificarse, desafiando su dominio en la región. El presidente Petro ha dejado claro que, si el ELN no abandona sus actividades ilícitas, se enfrentarán a acciones militares conjuntas con Venezuela.

La frontera colombo-venezolana ha sido un bastión estratégico para el ELN, fundamental para su financiamiento y supervivencia. Sin embargo, el nuevo contexto político podría cambiar las reglas del juego, lo que plantea un futuro incierto para estas organizaciones y sus operaciones en la región.