En un movimiento sostenido de mercado, el peso mexicano ganó terreno frente al dólar estadounidense en todas las sesiones entre el 30 de marzo y el 9 de abril, acumulando una apreciación superior al 4% en ese lapso. El tipo de cambio cerró en 17.36 por dólar el jueves, después de un avance intradía del 0.4%. Este impulso reciente incluyó una subida del 1.6% el miércoles, cuando los mercados reaccionaron al anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, información que redujo la prima de riesgo global y favoreció monedas emergentes.
La reacción favorable hacia activos de riesgo coexistió con una corrección del billete verde: desde el inicio del periodo de referencia la divisa mexicana pasó de 18.13 a 17.36 por dólar, lo que representa un avance del 4.4%. Analistas locales destacaron que esta apreciación fue la más pronunciada en un contexto comparable desde el 9 de abril de 2026, según un comentario en redes sociales de Gabriela Siller, directora de análisis económico en Banco Base. A nivel global, el alivio geopolítico provocó fuertes caídas en el precio del petróleo y un repunte en los índices bursátiles, factores que suelen debilitar al dólar.
Cómo influyó el acuerdo internacional en los mercados
El anuncio del alto el fuego tuvo efectos inmediatos sobre las expectativas de política monetaria fuera de México. Herramientas de mercado como el CME FedWatch reflejaron un aumento notable en la probabilidad de recortes de la Reserva Federal para fines de año —de aproximadamente 14% un día antes a más del 30% tras el anuncio—. Esta repricing se alimentó de la caída en los precios del crudo y de la menor percepción de riesgo en la región, trasladando la narrativa desde una inflación impulsada por energía hacia una posible desinflación más rápida.
Reacciones de los inversores y previsiones
Algunas casas de análisis, como Citi, plantearon escenarios en los que, si el acuerdo se mantiene, los mercados volverían a descontar recortes de tipos a lo largo del año. Sin embargo, economistas y estrategas advirtieron contra un exceso de optimismo: líderes de opinión han subrayado que la estabilidad del acuerdo es frágil y que episodios adicionales de tensión podrían revertir las ganancias de corto plazo. En este contexto, la volatilidad permanece como un riesgo latente para monedas y tasas.
Inflación y política monetaria en México
En el frente doméstico, el Instituto Nacional de Estadística reportó que la tasa anual del índice general fue del 4.59% en marzo, superior al 4.02% de febrero y, por segundo mes consecutivo, por encima del rango meta del Banco de México (2-4%). La inflación mensual fue del 0.86%, mientras que la inflación subyacente anual se situó en 4.45%, levemente por debajo del registro previo de 4.50%. Estos datos siguieron a la decisión del banco central de recortar la tasa de referencia en 25 puntos base hasta el 6.75%, movimiento ejecutado aproximadamente dos semanas antes de la difusión del informe.
Implicaciones para la política monetaria
La combinación de una inflación aún superior al objetivo y un peso más fuerte plantea dilemas para los responsables de la política: por un lado, una moneda apreciada reduce presiones inflacionarias importadas; por otro, el alza reciente en precios obliga a mantener la vigilancia. El recorte a la tasa de interés por parte de Banxico sorprendió a varios analistas, que esperaban estabilidad. Ahora, la atención se vuelca en cómo evolucione la inflación subyacente y si las expectativas de precios permanecen ancladas.
Escenarios por delante y riesgos
Si el acuerdo entre Estados Unidos e Irán se mantiene y reduce la presión sobre los precios del petróleo, mercados clave podrían normalizar expectativas de tasas y favorecer una senda de desapalancamiento en los costes de financiamiento. No obstante, la fragilidad del alto el fuego, episodios simultáneos en otros frentes regionales y lecturas económicas mixtas podrían revertir rápidamente la narrativa. En suma, el peso mexicano se beneficia hoy de un contexto más benigno, pero su comportamiento futuro dependerá tanto de la evolución geopolítica como de la dinámica de inflación y decisiones de bancos centrales.
En conclusión, la reciente apreciación del peso refleja una combinación de factores externos e internos: la disminución de la aversión al riesgo tras el anuncio del alto el fuego, la corrección del dólar y datos de inflación que mantienen la atención sobre la política monetaria. Los participantes del mercado deberán seguir de cerca la vigencia del acuerdo internacional, el comportamiento del crudo y los próximos reportes de precios para ajustar sus estrategias.