El peso argentino muestra calma en el mercado cambiario, ubicándose cerca de sus máximos de cuatro meses. Esta estabilidad responde tanto a flujos de dólares disponibles en la plaza financiera como a la activa intervención del Banco Central (BCRA), que acumula compras relevantes durante el primer bimestre.
Paralelamente, los operadores monitorean con atención dos ejes: la tramitación de una reforma laboral impulsada por el Gobierno y las incertidumbres externas generadas por disputas arancelarias en Estados Unidos. Ambos factores actúan como catalizadores de corto plazo y condicionan la demanda por activos argentinos.
Contexto político y su impacto en los mercados
En el plano doméstico, existe expectativa sobre la aprobación en el Senado de una modificación laboral que busca reducir costos para la contratación y, con ello, atraer inversiones. Ese avance legislativo influye de forma directa sobre la percepción de riesgo: tras la aprobación parcial en la Cámara Baja, algunos bonos globales marcaron leves repuntes y el mercado reacciona a cada novedad política.
Reforma laboral como motor de confianza
La probabilidad de que la reforma avance genera movimientos tácticos entre inversores y fondos. Para los analistas, la norma presenta un efecto potencialmente positivo a largo plazo si logra dinamizar el empleo y la actividad económica, aunque sus beneficios serán graduales. Mientras tanto, los precios de los instrumentos financieros reflejan la lectura política y el poder de decisión del Ejecutivo.
Dinámica del mercado cambiario y reservas
El tipo de cambio mayorista se ha mantenido estable con variaciones moderadas, gracias a que el BCRA ha concretado compras por alrededor de USD 2.509 millones en el primer bimestre, lo que ha ayudado a contener presiones sobre el dólar. Esa intervención en el mercado de cambios actúa como un factor de calma mientras persiste la demanda estacional y financiera.
Factores que explican la apreciación del peso
Además de las compras oficiales, la fortaleza del peso se apoya en un conjunto de factores: la debilidad del dólar a nivel global, alta liquidación del agro, y emisiones corporativas y provinciales que han volcado divisas al mercado. Otro componente relevante son las tasas locales elevadas, que fomentan el carry trade y la reasignación de posiciones desde dólares hacia activos en pesos.
Mercados bursátil y de deuda
La bolsa porteña reaccionó con compras de oportunidad: el índice líder S&P Merval registró subas moderadas, impulsado por reingresos tras ventas forzadas y la debilidad de ADRs argentinos en Wall Street. En paralelo, la deuda extrabursátil mostró un saldo levemente positivo en promedio, reflejando un mercado que busca afirmar precios ante avances políticos.
El riesgo país se movió en torno a los 538 puntos básicos, cifra superior al mínimo observado a fines de enero, cuando había tocado 479. Esta alza parcial se explica por la mayor aversión global al riesgo provocada por las tensiones comerciales internacionales.
Estrategia de financiamiento en dólares
La Secretaría de Finanzas anunció un esquema para incorporar, junto con los instrumentos en pesos, la colocación de un bono denominado en dólares en licitaciones quincenales. Cada subasta podrá ofrecer hasta USD 150 millones, con una segunda ronda al día siguiente para ampliar la emisión por hasta USD 100 millones adicionales al precio de corte.
El bono tendrá un cupón del 6% anual, pagadero mensualmente, y formará parte de un programa de colocación con un tope de USD 2.000 millones. Según operadores, esta estrategia busca fortalecer la capacidad de pago del soberano sin presionar la base monetaria ni el tipo de cambio, además de testear demanda para emisiones con ley extranjera a tasas más competitivas.
Perspectivas y riesgos
Los analistas coinciden en que la combinación de factores externos (dólar débil y flujos hacia mercados emergentes) y locales (liquidación del agro, emisiones corporativas y políticas monetarias) ha favorecido la apreciación del peso en el inicio del año, con una ganancia cercana al 5% para la divisa en comparación con el dólar.
No obstante, advierten que la estabilidad es frágil: la evolución del contexto internacional, el resultado de la reforma y la dinámica de la inflación seguirán condicionando la dirección de los precios. En ese escenario, la intervención del BCRA y la capacidad del Gobierno para ejecutar su plan de financiamiento serán determinantes para sostener la calma cambiaria.
En síntesis, el mercado opera con atención dual: por un lado, aprovecha la liquidez y la ingenuidad temporal de los flujos; por otro, vigila la política doméstica y las sorpresas arancelarias internacionales que pueden revertir rápidamente la percepción de riesgo.



