En Cartagena se encendió una nueva discusión pública después de que circulara un video que muestra a un perro en la azotea del edificio Villas del Contry. Las imágenes, divulgadas en redes sociales entre el 15 y el 16 de marzo de 2026, provocaron la reacción de vecinos y organizaciones ciudadanas que califican la situación como posible maltrato animal. Frente a la difusión, la comunidad pide a las autoridades una inspección que confirme el estado de salud del animal y determine si se han vulnerado sus derechos.
Testigos que aparecen en las publicaciones señalan que el can no tendría acceso constante a agua ni a una estructura que lo proteja de las inclemencias del tiempo: altas temperaturas diurnas, lluvias erráticas y frío de madrugada. Para quienes reportaron el caso, la condición de abandono en la azotea expone al animal a riesgos sanitarios y de supervivencia. En este contexto la palabra maltrato animal se usa para describir la negación de condiciones mínimas de bienestar y protección.
Qué muestran las imágenes y la alarma ciudadana
El material visual difundido no solo ha despertado indignación sino que también ha servido como evidencia para exigir acciones rápidas. En el contenido se observa al canino sin refugio y aparentemente sin acceso a agua visible, lo que ha llevado a varios residentes a convocar a las autoridades por medio de redes. La publicación de la cuenta Colombia Oscura el 15 de marzo de 2026 fue uno de los detonantes para que el caso se volviera viral, amplificando demandas y creando presión mediática. La comunidad insiste en una verificación técnica que aclare si el animal corre peligro y en la documentación del procedimiento por parte de las entidades competentes.
Respuesta oficial y canales habilitados
Ante la viralización, el alcalde Dumek Turbay se pronunció y recordó que la atención a este tipo de situaciones debe transitar por las vías institucionales. Desde la Alcaldía se indicó que la entidad responsable, Umata, exige que las denuncias se hagan formalmente para garantizar registro, seguimiento y la activación de los protocolos correspondientes. Para facilitar la atención, la administración distrital publicó líneas telefónicas: Línea Antimaltrato: 322 498 5003 y Urgencias Veterinarias: 312 802 7801, además de correos oficiales como herramientas para reportar casos y solicitar intervenciones.
Cómo reportar y qué esperar
La Alcaldía ha insistido en que el uso de canales formales permite una gestión más ágil y trazable; sin embargo, vecinos que intentaron comunicarse han asegurado que en ocasiones las líneas no respondieron con la rapidez esperada. Como recomendación práctica, quienes denuncien deben conservar evidencia (fotos, videos, ubicaciones y testimonios), anotar la hora de la llamada y pedir un número de radicación o referencia para el seguimiento. El cumplimiento de esos pasos facilita que los protocolos administrativos se activen y que la intervención sea documentada.
Contraste con la percepción ciudadana sobre la gestión municipal
El caso llega en un momento en que, según una encuesta del Centro Nacional de Consultoría (CNC) aplicada entre el 1 y el 7 de marzo de 2026 a 910 personas, el alcalde Dumek Turbay registra una imagen positiva del 83,3 %. La misma medición muestra que el 75,6 % cree que la ciudad va por buen camino y que sectores como infraestructura, deporte y turismo reciben valoraciones favorables. Entre las cifras destacadas aparece además que el 78,9 % percibe al mandatario como interesado en el bienestar y la protección animal, un dato que choca con la visibilidad pública de incidentes puntuales como el del perro en Villas del Contry.
Implicaciones políticas y sociales
Ese contraste entre altas tasas de aprobación y la ocurrencia de casos denunciados públicamente genera preguntas sobre la capacidad operativa de las instituciones para atender emergencias y la eficacia de la comunicación institucional. Mientras la encuesta respalda la gestión en términos generales, el reclamo ciudadano por respuesta inmediata evidencia la necesidad de robustecer los canales de atención y garantizar transparencia en cada intervención. Para muchos vecinos, la medición de la opinión pública debería traducirse en mayor capacidad de respuesta ante situaciones que ponen en riesgo la vida de animales.
Por ahora, las publicaciones indican que el perro persistía en la azotea en los días posteriores a la difusión del video, lo que mantiene viva la exigencia de una verificación técnica y una solución definitiva. Quienes siguen el caso piden que la Alcaldía y las entidades competentes informen públicamente los pasos adoptados y los resultados de cualquier proceso de intervención, de modo que la ciudadanía pueda constatar el cumplimiento de los protocolos y la protección real del animal.


