Parque Nacional Marinho do Albardão: nueva área protegida marina en el sur del país

El gobierno federal anunció el 6 de marzo de 2026 la creación del Parque Nacional Marinho do Albardão, ubicado en el extremo sur del país, próximo a la frontera con Uruguay. La decisión, publicada en una edición extra del Diario Oficial de la Unión, cierra un proceso administrativo que se extendió por más de veinte años y materializa la protección de un conjunto de ecosistemas marinos considerados estratégicos.

La región del Albardão sintetiza un encuentro de corrientes oceánicas: aguas tropicales y subantárticas confluyen allí, dando lugar a formaciones como arrecifes naturales y zonas ricas en biodiversidad. Estas condiciones hacen que la área sea clave para la estabilidad climática, la protección de la línea de costa y la conservación de especies migratorias.

Dimensión y alcance de la nueva unidad

El parque abarca más de 1 millón de hectáreas de océano, volumen que lo convierte en el mayor parque marino del país y en la mayor unidad nacional fuera de la Amazonia, según el secretario ejecutivo del Ministerio del Medio Ambiente y Cambio Climático, João Paulo Capobianco. La protección se extiende desde la costa hasta aproximadamente 106 kilómetros hacia mar adentro, garantizando continuidad de hábitats y la representación de distintas zonas marinas.

Áreas complementarias: APA y zona de amortiguamiento

El diseño elaborado por el ICMBio incorpora una Área de Protección Ambiental (APA) de cerca de 56 mil hectáreas, que incluye un tramo de playa y amplía la protección en el litoral. Además se definió una zona de amortiguamiento de 558 mil hectáreas alrededor de las unidades de conservación, con reglas que permitirán usos regulados.

Conservación, pesca y amenazas

El Albardão es refugio y comedorío para especies que realizan largos desplazamientos, muchas provenientes del hemisferio norte. La zona sufre presiones de la pesca industrial, con capturas incidentales de especies vulnerables. Investigaciones de ONG y organismos científicos documentaron hallazgos alarmantes: casi 400 tortugas muertas encontradas en la costa este año y, a finales de 2026, 221 carcasas de toninhas aparecieron en la orilla.

Impacto estacional y reproductivo

La actividad pesquera se intensifica entre primavera y verano, coincidiendo con momentos críticos del ciclo reproductivo de muchas especies. Esa superposición aumenta la vulnerabilidad de poblaciones ya presionadas y motivó, en parte, la urgencia por formalizar la protección.

Economía local y energía renovable

La nueva unidad no solo tiene implicaciones ambientales: entidades sociales y científicas sostienen que la preservación puede generar empleo y aumentar ingresos mediante turismo sustentable y la recuperación de stocks pesqueros alrededor del parque. La coalición de ONGs SOS Oceano celebró la decisión y destacó la articulación entre investigadores, instituciones públicas y sociedad civil.

Vientos, turbinas y planificación

Albardão también interesa al sector energético: ya existen turbinas eólicas en la franja de playa y hay iniciativas para instalar parques eólicos offshore una vez regulados. El secretario Capobianco aclaró que la zona de amortiguamiento contempla la posibilidad de actividades de generación de energía, pero su autorización dependerá del plan de manejo y del cumplimiento de condiciones ambientales que eviten impactos sobre el parque.

Gobierno regional y próximos pasos

La Secretaría de Estado del Medio Ambiente e Infraestructura del Río Grande do Sul expresó apoyo a la creación de las unidades, subrayando la compatibilidad entre conservación y el desarrollo regional, en especial en el contexto de la transición energética. El diseño final del parque incorporó propuestas del gobierno estatal, que dialogó con el sector eólico para buscar soluciones equilibradas.

Implementación y vigilancia

Expertos advierten que la declaración formal es el primer paso: la implementación efectiva requiere recursos, vigilancia, planes de manejo claros y participación comunitaria. Como señaló una bióloga vinculada al Núcleo de Educación y Monitoreo Ambiental, tras más de dos décadas de degradación, «el Albardão llegó al límite» y ahora comienza la fase de asegurar la protección real en el mar y en la costa.