En la ciudad, hay imágenes del cine que no siempre aparecen en los folletos: una fotografía tomada desde las escalinatas de Roque Sáenz Peña ofrece una perspectiva distinta del Obelisco. En lugar de la multitud sobre la Avenida 9 de Julio o la correría de los teatros, esa toma privilegia el lateral más íntimo, el tramo donde los porteños no suelen detenerse. Los turistas, en cambio, suben las gradas como si rindieran una especie de homenaje a un símbolo omnipresente en postales y reels. Mientras tanto, en la vereda, cinefilos que frecuentan el antiguo Cine Arte —hoy Cacodelphia— observan a su manera y comparten un café antes de la función, una escena habitual que conecta lo local con lo icónico.
La antesala de los premios: emociones y análisis
En la antesala de los Oscar, los conductores que cubren la alfombra roja para Latinoamérica describen una mezcla de nervios y gratitud. Lety Sahagún confiesa que, aun tras ocho años en esa tarea, la expectativa sigue intacta; para ella la experiencia mantiene una intensidad constante. Axel Kuschevatzky, con más de veinte años en TNT LATAM, subraya que su vínculo con el cine es profundo y que cada edición representa un privilegio: conversar con realizadores y actores durante la campaña es, en su opinión, una de las mayores recompensas de su carrera. Ambos compartirán la transmisión del Pre Show a las 19:00 el domingo 15 de marzo, una previa que pone ritmo y contexto a la ceremonia principal.
Películas, taquilla y cambios de paradigma
Entre las candidatas de mayor resonancia figura Pecadores, la propuesta de Ryan Coogler protagonizada por Michael B. Jordan, que ha marcado un récord de nominaciones y un desempeño extraordinario en taquilla. La posibilidad de que un film de terror alcance el premio mayor plantea, según varios comentaristas, un cambio significativo en la mirada de quienes votan y del público. Esa convergencia entre gusto popular y reconocimiento de la Academia aparece como un síntoma de transformación: obras que antes se quedaban fuera del circuito de prestigio ahora generan conversación y arrastran audiencias masivas, un fenómeno que los anfitriones de la alfombra observan con atención.
El auge del cine brasileño
En paralelo, el cine de Brasil viene consolidando su presencia en los premios internacionales. Tras el reconocimiento de Aún estoy aquí de Walter Salles, otra película, El agente secreto de Kleber Mendonça Filho con Wagner Moura en el protagónico, volvió a posicionar a ese país en categorías centrales. Kuschevatzky atribuye ese crecimiento a las políticas públicas y los incentivos que fomentan producción y promoción: cuando hay apoyo, se multiplican las posibilidades de acceso a la Academia. Moura, cuya trayectoria es destacada por críticos y colegas, aparece como uno de los rostros más sólidos de esta ola, combinando trabajo local con proyección internacional.
Polémicas y gestos en la alfombra
Las ceremonias recientes han transformado la alfombra en un espacio de declaraciones públicas: desde pines políticos hasta gestos de protesta que buscan amplificar causas. La campaña mediática y los discursos en los estrados forman parte de ese escenario, y no es extraño que la visibilidad se convierta en plataforma. Al mismo tiempo, episodios como los comentarios de Timothée Chalamet sobre el ballet y la ópera —frase que fue resumida como “no le importan a nadie” en un clip viral— exhiben la capacidad de las redes para amplificar errores y generar ruido que, en la mayoría de los casos, no altera el proceso de votación, pero sí modifica la imagen pública de los protagonistas.
Memoria y promoción: la figura de Enrique Herreros
En Europa, la industria cinematográfica despide a una figura que supo tender puentes con Hollywood. Enrique Herreros, fallecido el 13 de marzo de 2026 a los 98 años, dedicó buena parte de su vida a la promoción internacional del cine español. Fue decisivo en las campañas que llevaron a Volver a empezar y Belle Époque a alzarse con el premio a la mejor película extranjera, y su trabajo con distribuidoras y productoras en Madrid y en Iberoamérica dejó una huella difícil de medir solo en cifras: Herreros comprendía cómo colocar una película en la agenda de la Academia y acompañar su recorrido en festivales y mercados.
Recuerdos de una Gran Vía que ya no existe
Autor de libros que reconstruyen esa época, como Los dos Herreros. Cuando Hollywood estaba en la Gran Vía, Herreros narró anécdotas con estrellas y episodios de una Madrid que albergó rodajes y visitas constantes de figuras internacionales. Su archivo personal, su trabajo periodístico y su memoria oral contribuyeron a preservar una etapa en la que la promoción era artesanal y las relaciones personales determinaban la trayectoria de los filmes. Con su partida se va uno de los últimos testigos de aquel puente entre industrias y de una forma de entender la difusión cinematográfica que sigue vigente en las estrategias actuales.
Así, desde una escalera porteña que ofrece otra mirada del Obelisco hasta las campañas detrás de un Oscar, y pasando por la figura de un promotor histórico en Madrid, se teje una historia común: el cine no es solo pantalla; es también escenario, estrategia y memoria. Las voces de quienes cubren las ceremonias, las decisiones de las academias y el legado de quienes trabajaron en la promoción cultural configuran el relato contemporáneo del séptimo arte.



