El 13 de mayo de 2026 la Secretaría de Marina realizó el hundimiento controlado del exbuque Onjuku a unas 15 millas náuticas (27.8 kilómetros) al este de El Mezquital, en la costa de Tamaulipas. La maniobra, ejecutada por personal naval y mostrada durante la conferencia matutina de la presidenta, combinó cortes programados en el casco y cargas para permitir que el casco descendiera de forma segura al fondo marino. El secretario de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, describió el proyecto como la materialización de una política que transforma el metal en hábitat marino.
El barco, construido en Japón en 1977 y donado a México en 1978, cumplió décadas de servicio en tareas oceanográficas y pesqueras antes de ser destinado a este propósito. La operación fue acompañada por autoridades federales y estatales, incluida la secretaria de Semarnat, Alicia Bárcena Ibarra, y el gobernador Américo Villarreal Anaya, además del embajador de Japón, Kozo Honsei. Las autoridades locales presentaron el proyecto como parte de un plan mayor para crear un museo submarino y una red de hábitats artificiales frente al litoral tamaulipeco.
¿Qué es y por qué se hace?
Un arrecife artificial es una estructura colocada intencionalmente en el fondo marino para ofrecer superficies donde organismos como corales, esponjas y peces puedan establecerse. La práctica, empleada en muchas regiones del mundo, busca recuperar áreas costeras donde el fondo era plano o poco hospitalario. En México, la Marina ha hundido embarcaciones en ambas costas —Pacífico y Golfo— para reforzar la diversidad marina, aliviar la presión sobre arrecifes naturales y promover la pesca sustentable y el turismo de buceo. En Tamaulipas, el hundimiento del Onjuku sigue al del exbuque ARM Huracán realizado en 2026 y forma parte del recién impulsado Sistema Artificial Arrecifal de Tamaulipas.
Detalles técnicos del procedimiento
La inmersión del Onjuku se realizó mediante cuatro vías de agua distribuidas en ambos costados del casco, generadas con cargas de corte activadas a distancia, lo que permitió un hundimiento controlado. Antes de la operación, la embarcación fue despojada de equipos y sometida a procesos de descontaminación: extracción de combustibles, aceites, cableado, plásticos y otros materiales peligrosos. Autoridades explicaron que, cuando un buque se prepara adecuadamente, el remanente es principalmente acero limpio que sirve de andamiaje para la colonización por parte de especies marinas.
Participantes y simbolismo
La ceremonia formal fue presidida de manera remota por la presidenta, con el almirante Morales Ángeles a cargo en el sitio y la presencia de funcionarios estatales a bordo de la nave Papaloapan. Para la Secretaría de Marina y los gobiernos involucrados, el hundimiento representa tanto una acción ambiental como un símbolo de reaprovechamiento, una idea resumida por la frase de transformar acero en vida. Los actores locales resaltaron la expectativa de beneficios directos para las comunidades pesqueras y el desarrollo portuario, especialmente en la zona del Puerto del Norte de Matamoros.
Impacto esperado en fauna y economía
Las autoridades anticipan que el nuevo arrecife ofrecerá refugio y zonas de reproducción para especies de interés comercial y deportivo como el pámpano, el peto, la sierra, el cazón y el huachinango. Además del aporte a las pesquerías, el área puede atraer a buzos e investigadores interesados en el concepto de museo submarino, generando una fuente adicional de ingresos para comunidades costeras. También se espera que las estructuras contribuyan a reducir la pesca ilegal y no reportada al crear zonas de mayor actividad y vigilancia.
Preparación y preocupaciones ambientales
Pese a los argumentos a favor, grupos ambientalistas han advertido sobre riesgos si los barcos no se limpian correctamente: liberación de residuos tóxicos, restos de combustible o materiales como el asbesto podría afectar la cadena alimentaria. Por ello, especialistas piden protocolos estrictos de descontaminación y monitoreo a largo plazo. Las autoridades mexicanas sostienen que el Onjuku fue sometido a una limpieza exhaustiva, pero reconocen la necesidad de vigilancia científica continua para evaluar la evolución del sitio.
Perspectiva y siguientes pasos
El hundimiento del Onjuku es apenas una etapa dentro de un plan mayor que contempla al menos nueve unidades submarinas para la región de Tamaulipas. Si los resultados son positivos —en términos de biodiversidad, recuperación de pesquerías y atracción turística—, el modelo podría reforzar la estrategia nacional de creación de hábitats artificiales. Investigadores y autoridades han señalado la importancia de programas de seguimiento que midan la colonización biológica, la seguridad ambiental y los beneficios socioeconómicos. Mientras tanto, la comunidad pesquera y las autoridades locales esperan que estas estructuras impulsen la resiliencia del litoral y la economía costera.
Cierre simbólico
La ceremonia oficial cerró con la idea de dar un nuevo uso al casco: de embarcación de estudio y pesca a un soporte vivo bajo el mar. Para la Marina y los promotores del proyecto, el Onjuku simboliza la conjunción de conservación, ciencia y aprovechamiento responsable de los recursos marinos, siempre que se mantenga la transparencia en la preparación y el seguimiento ambiental.
