El año 2026 se presenta como un hito crucial para el sector gasolinero en México. Un conjunto de nuevas regulaciones entrará en vigor, redefiniendo las operaciones y el manejo de la distribución de combustibles. Estas medidas tienen como objetivo principal combatir el mercado ilegal de combustibles, un fenómeno que ha crecido y representa un reto significativo tanto para la industria como para el gobierno.
La firma legal Ifenerghi, especializada en temas energéticos, advierte que el cumplimiento normativo será más exigente que nunca. Las empresas que cometan irregularidades, incluso las más pequeñas, podrían ver amenazadas sus operaciones y permisos. En este contexto, es vital que los permisionarios presten atención a los factores clave que determinarán el éxito de su cumplimiento regulatorio.
Factores críticos para la adaptación del sector
Las empresas gasolineras deberán enfocarse en tres áreas fundamentales: un incremento en la fiscalización, la implementación de mecanismos de trazabilidad y una visión integral de las autoridades sobre la cadena de valor del combustible. Estos elementos se han vuelto esenciales para garantizar la legalidad y transparencia en el mercado.
Fiscalización y trazabilidad
El gobierno ha intensificado sus esfuerzos para erradicar prácticas ilegales y asegurar la transparencia, especialmente en lo que respecta al combustible ilícito. La adopción de sistemas de identificación y seguimiento digital, que incluyen códigos de control, representa un avance significativo. Este enfoque permitirá rastrear cada litro de combustible desde su origen hasta su destino final, asegurando que se cumplan con los estándares de calidad y cantidad.
La exigencia de una trazabilidad efectiva implica que, por ejemplo, si una cantidad de gasolina sale de una terminal, debe coincidir en volumen y calidad al llegar a su destino. Esto no solo optimiza la logística, sino que también reduce el riesgo de inconsistencias que podrían resultar en sanciones o en la pérdida de permisos.
Transformaciones normativas y su camino hacia el cumplimiento
La reforma constitucional en materia energética, aprobada en octubre de 2026, abrió la puerta a una serie de cambios legislativos que se han estado consolidando desde entonces. Las leyes secundarias, publicadas en marzo de 2026, han establecido las bases para un entorno regulatorio más riguroso que exigirá evidencias verificables en todos los procesos logísticos y administrativos.
Obligaciones de los permisionarios
Entre las principales obligaciones que enfrentarán los permisionarios, se encuentran los controles volumétricos, que requieren mediciones y reportes digitales precisos sobre los volúmenes de combustible comercializados. Estos informes deben ser presentados ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT), que ha actualizado sus anexos normativos para reflejar estas nuevas exigencias.
Además, los permisionarios deberán registrarse en el Registro Nacional de Instalaciones de Gasolinas y Gas Licuado de Petróleo (Renegas), administrado por la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), para asegurar que sus operaciones cumplan con los estándares de seguridad y medioambientales establecidos.
Preparación y adaptación al nuevo marco regulatorio
El futuro del sector gasolinero dependerá de la capacidad de las empresas para adaptarse a este nuevo marco regulatorio. Isidro Fernández, director general de Ifenerghi, destaca que la preparación y el orden serán determinantes. Las empresas que se anticipen a estos cambios y documenten adecuadamente sus procesos estarán mejor posicionadas para enfrentar los desafíos que se avecinan en 2026.
Adoptar una cultura de cumplimiento integral permitirá a las empresas no solo mantenerse dentro de los límites legales, sino también aprovechar oportunidades para crecer y consolidarse en el mercado. Aquellas que ignoren la necesidad de ajustarse a las nuevas normativas correrán el riesgo de enfrentar severas consecuencias regulatorias.



