A mediados de marzo de 2026, delegaciones de México y de los Estados Unidos se reunieron en Washington para iniciar la revisión formal del T-MEC. La cita, encabezada por el secretario de Economía Marcelo Ebrard y el representante comercial de EU, Jamieson Greer, marcó el comienzo de una agenda técnica que pretende aclarar prioridades y establecer plazos. En este primer encuentro bilateral —al que se espera que se una Canadá en mayo— se definieron los próximos pasos y se programó trabajo intenso de equipos especializados a lo largo de jornadas continuas.
El objetivo declarado de las partes es reforzar la integración productiva de Norteamérica y reducir la dependencia de insumos provenientes de terceros mercados. Ambos equipos acordaron presentar información detallada y propuestas concretas, con especial atención en reglas de origen, la seguridad de las cadenas de suministro y la detección de prácticas comerciales desleales. Cabe recordar que, según fuentes públicas, más de US $4.000 millones en mercancías atraviesan diariamente las fronteras entre EU, México y Canadá, lo que subraya la importancia económica de estas discusiones.
Inicio de las negociaciones bilaterales
En la primera fase, las delegaciones realizaron sesiones de trabajo para exponer expectativas y delimitaciones. El encuentro incluyó reuniones virtuales previas y un intercambio presencial para afinar la metodología del análisis. Los equipos técnicos fueron instruidos para identificar «entregables» concretos y fórmulas de coordinación que permitan avanzar capítulo por capítulo en la revisión del tratado. La estrategia mexicana, según su delegación, combina prudencia y firmeza: presentar datos que sustenten propuestas y buscar soluciones prácticas para asimetrías comerciales.
La ausencia temporal de Canadá se manejó como un elemento logístico: el gobierno canadiense está programado para integrarse al proceso en mayo, lo que convertirá las conversaciones bilaterales en una revisión trilateral. Mientras tanto, México y EU avanzarán en reuniones frecuentes y grupos de trabajo que abordarán temas especializados. Estas rondas iniciales servirán también para priorizar capítulos del T-MEC y trazar cronogramas de negociación por materia.
Temas clave sobre la mesa
Reglas de origen y contenido regional
Uno de los ejes centrales es el fortalecimiento de las reglas de origen para asegurar un mayor contenido regional en la manufactura. La prioridad de EU es evitar que el bloque se convierta en un ensamblador de productos importados desde Asia u otras regiones; por ello se busca elevar los umbrales de componentes producidos en Norteamérica. Para México, la discusión implica equilibrar competitividad con atracción de inversión y empleo manufacturero. Las partes analizarán fórmulas técnicas, excepciones por sectores y medidas de verificación que permitan mayor trazabilidad del origen de insumos.
Cadenas de suministro y seguridad económica
Otro foco es la resiliencia de las cadenas de suministro estratégicas. Los negociadores evaluarán brechas en sectores clave —como semiconductores, automotriz y metales— y estudian opciones de política pública para reducir la dependencia de terceros mercados. En este contexto aparecen incentivos para relocalizar procesos de alto valor agregado en la región, aprovechando costos competitivos y proximidad geográfica. Las discusiones también consideran medidas para proteger infraestructuras críticas y garantizar continuidad de abastecimiento ante tensiones geopolíticas.
Instrumentos paralelos y participación de la sociedad civil
Al mismo tiempo que se activó la revisión del T-MEC, la oficina del representante comercial de EU lanzó investigaciones según la Sección 301(b) del Trade Act de 1974 para evaluar prácticas de exceso de capacidad en diversos países. La apertura del expediente incluyó un calendario público: el 17 de marzo se abrió un buzón para comentarios, el 15 de abril es la fecha límite para presentar escritos y el 5 de mayo está prevista la audiencia pública. Estas indagatorias podrían influir en la negociación si derivan en medidas comerciales adicionales.
La sociedad civil y el sector privado también han intensificado sus gestiones en Washington. Organizaciones empresariales y cámaras han organizado visitas y encuentros con legisladores y centros de análisis para defender un enfoque trilateral que preserve la integralidad del acuerdo. Su argumento central es que un T-MEC robusto aumenta la competitividad regional y protege empleos; por eso proponen soluciones prácticas en áreas como propiedad intelectual, energías y normas laborales.
Perspectivas y próximos pasos
De cara a los siguientes meses, los equipos técnicos continuarán con reuniones regulares y la formación de grupos por capítulo del tratado. El reto será compaginar las exigencias de contenido regional y la necesidad de atraer inversiones globales. Si bien existen tensiones y anuncios de medidas proteccionistas en el pasado, la negociación busca convertir divergencias en propuestas operativas que fortalezcan el comercio en Norteamérica. La incorporación de Canadá en mayo y el desarrollo paralelo de investigaciones comerciales delinearán el ritmo y alcance final de la revisión.



