En Tijuana, bajo el puente situado en Segunda y Paseo de los Héroes —en la conocida Zona Río— se develó un mural que homenajea a los periodistas Margarito Martínez Esquivel y Lourdes Maldonado López. La inauguración se realizó el 14 de febrero de 2026 y congregó a integrantes del gremio, familiares y amistades que acudieron para dotar de presencia pública a la memoria de ambos comunicadores. La pintura fue impulsada por el colectivo Yo Sí Soy Periodista y ejecutada por el artista urbano Mode Orozco, en un punto estratégico de alto tránsito cercano a la tienda Smart & Final y la plaza Mexitlán.
Los organizadores explicaron que la ubicación busca que la obra funcione como un recordatorio constante: cada vehículo o peatón que transita por la zona se encuentre con el rostro y el nombre de los periodistas, y con ello se mantenga la presión pública y la exigencia de justicia. Para el colectivo, el mural no es solo un gesto simbólico, sino una forma de resistencia que preserva la memoria colectiva y visibiliza la persistente demanda contra la impunidad en los homicidios de comunicadores.
Proceso creativo y apoyo del gremio
El artista Mode Orozco relató que la propuesta nació a partir de la invitación del colectivo periodístico. Optó por una paleta llamativa con retratos en tonos cálidos para captar la atención de las personas que pasan por el lugar y subrayar el carácter público del homenaje. La obra se financió con aportaciones de más de 30 reporteros locales: según lo informado, la recaudación alcanzó alrededor de 25 mil pesos, monto que cubrió la realización del mural. Así, la iniciativa combina la acción colectiva del gremio con la intervención artística para generar un espacio urbano de recuerdo y denuncia.
Testimonios y significado del homenaje
En el acto de develación intervinieron colegas que compartieron recuerdos y reconocimientos. El periodista Eduardo Jaramillo evocó la trayectoria de Margarito Martínez, recordando su sello visual en coberturas de nota roja y su cercanía con el medio local desde sus inicios. Por otra parte, Fernando del Monte destacó la valentía de Lourdes Maldonado y subrayó cómo sin libertad de expresión el ejercicio periodístico pierde sentido. Familiares directos, incluida la esposa de Margarito y el hermano de Lourdes, agradecieron que los nombres de sus seres queridos permanezcan en el espacio urbano como un recordatorio permanente.
La obra como espacio público de memoria
Los organizadores recalcaron que situar el mural en un punto de alta visibilidad convierte al muro en una herramienta de memoria activa: no es solo conmemorar, sino también mantener la exigencia ante autoridades y sociedad. Sonia de Anda, representante del colectivo Yo Sí Soy Periodista, afirmó que cada paso debajo del puente debe recordar que hay asuntos pendientes en las investigaciones y, en palabras del colectivo, la deuda de las instituciones frente a los crímenes contra comunicadores.
Estado de las investigaciones y reclamo por los autores intelectuales
A pesar de que en los procesos penales se han obtenido detenciones y sentencias contra algunos de los autores materiales, persiste la demanda por identificar y juzgar a los presuntos autores intelectuales. En el caso de Margarito Martínez, fuentes oficiales informaron detenciones que derivaron en condenas para varios implicados, aunque sigue pendiente la localización y procesamiento de otros implicados mencionados en la carpeta. En el homicidio de Lourdes Maldonado también se consiguieron sentencias contra quienes efectuaron los disparos, pero continúa la exigencia para que se avance en la investigación sobre los posibles vinculadores y responsables intelectuales.
Memoria, denuncia y territorio
El mural cumple una doble función: por un lado, conservar el recuerdo de dos profesionales cuya vida y trabajo marcaron al periodismo local; por otro, mantener viva una advertencia pública sobre el riesgo que implica ejercer la profesión en contextos de violencia. Para el colectivo y los asistentes, la pintura es un llamado permanente a no olvidar y a presionar para que los procesos judiciales encuentren a todos los responsables. Así, el espacio urbano se convierte en archivo visual y en plataforma de reclamo ciudadano.



