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4 junio 2026

Mujer británica sin enfermedad física eligió la muerte asistida en Suiza

Wendy Duffy, de 56 años, viajó a Suiza tras años de terapia sin alivio; su aceptación por la organización Pegasos reabre controversias sobre el papel del sufrimiento psiquiátrico en la eutanasia

El 25 de abril 2026 se conoció la historia de Wendy Duffy, una mujer británica de 56 años que decidió viajar a Suiza para recibir muerte asistida. Su caso ha sido difundido por medios internacionales y llama la atención porque no existe en su historial un diagnóstico de enfermedad física terminal: la motivación principal fue el sufrimiento psicológico crónico derivado de la pérdida de su hijo. En las declaraciones que ofreció a la prensa, Duffy explicó que tras años de tratamientos y una tentativa de quitarse la vida, optó por una salida legal y ordenada que le ofreciera control sobre su final.

La historia incluye detalles que tensionan los marcos jurídicos y clínicos actuales: Duffy aseguró haber intentado suicidarse anteriormente y haber estado cerca de sufrir daños irreversibles, y relató que ninguna de las terapias aplicadas alivió su dolor. Eligió la Pegasos Swiss Association como la organización que gestionó el procedimiento y pagó una tarifa por los servicios. Su caso contrasta con solicitudes rechazadas por otras entidades en Suiza que exigen un componente físico más evidente, lo que plantea preguntas sobre la definición de sufrimiento insoportable y los límites del acceso a la eutanasia.

El caso y sus elementos clave

La decisión de Duffy se sustenta en un proceso de evaluación prolongado: según los reportes, la organización realizó evaluaciones psiquiátricas durante aproximadamente un año, revisó su historia clínica y acreditó la resistencia del cuadro a múltiples intervenciones. El elemento desencadenante fue la muerte de su único hijo, Marcus, ocurrida hace cuatro años en circunstancias traumáticas. Desde entonces, la mujer declaró no haber encontrado alivio pese a diversas terapias. El relato incluye la planificación de los momentos finales, mensajes de despedida y detalles logísticos que muestran la intención firme y consciente de la interesada.

Antecedentes personales y preparación

En sus propias palabras, Duffy organizó la despedida: seleccionó la ropa, la música y redactó notas para sus seres queridos. También explicó que su familia conoce la intención aunque no todos los detalles por motivos de seguridad legal. La mujer afirmó que no regresaría sobre su decisión y pidió que su elección fuera respetada. Estos elementos —la preparación, la comunicación selectiva con la familia y la convicción expresada públicamente— son relevantes para los evaluadores, que buscan corroborar la autonomía y la estabilidad de la voluntad en casos de suicidio asistido.

Cómo actúa Pegasos y en qué se diferencia

Pegasos Swiss Association opera dentro del marco legal suizo, que permite el suicidio asistido siempre que el paciente se auto-administre la medicación. A diferencia de otras organizaciones suizas, Pegasos ha sido señalada por admitir casos donde el motivo principal es el sufrimiento psiquiátrico grave y resistente a tratamientos, sin exigir una enfermedad física terminal como requisito indispensable. El proceso habitual combina entrevistas clínicas, revisión de tratamientos previos y la intervención de varios especialistas para evaluar la competencia y la persistencia de la petición.

Criterios de admisión y controversias

Los criterios que suelen exigirse incluyen un diagnóstico psiquiátrico documentado, evidencia de resistencia a tratamientos múltiples y la capacidad del solicitante para tomar decisiones informadas. En la práctica, organizaciones como Dignitas pueden ser más estrictas y rechazar peticiones basadas únicamente en sufrimiento psicológico, mientras que Pegasos evalúa cada caso con su propio protocolo. Estas diferencias generan debate entre médicos, juristas y activistas sobre cuál es el estándar adecuado para definir quién puede acceder a la muerte asistida.

Implicaciones públicas y discusión internacional

El caso de Duffy alimenta discusiones que van más allá del Reino unido: según reportes, ciudadanos británicos viajan a Suiza semanalmente para este tipo de procedimientos ante la ausencia de una legislación equivalente en su país. La polémica gira en torno a quién determina qué constituyen motivos legítimos, cómo se acreditan la autonomía y la capacidad decisoria, y qué papel deben jugar los Estados en regular el acceso. En países como México la discusión sobre eutanasia y suicidio asistido sigue distinta y se concentra en cuidados paliativos y rechazo de tratamientos, pero el caso visibiliza preguntas universales sobre dignidad y límites legales.

En el plano parlamentario, la petición de Duffy de que su país permitiera opciones similares resume una tensión política: defender la autonomía individual frente a proteger a personas con enfermedades mentales vulnerables. Sea cual sea la opinión personal sobre su elección, la historia obliga a replantear protocolos, recursos terapéuticos y el equilibrio entre la compasión clínica y las salvaguardias legales. El debate continuará mientras estos casos sigan planteando dilemas éticos, médicos y legales en diferentes jurisdicciones.

Autor

Roberto Capelli

Roberto Capelli, de Milán, registró los datos de una cafetería empresarial durante una investigación sobre la comida en el trabajo; esa mirada epidemiológica marcó su línea editorial, centrada en elecciones alimentarias mesuradas. En la redacción defiende la claridad científica y conserva recetas ligeras escritas a mano.