En una entrevista con Antonio Aracre y Ramiro Castiñeira, el presidente Javier Milei volvió a sostener con énfasis que su administración mantiene un rumbo económico definido y que ya acumula una gran cantidad de logros. Los entrevistadores incluyen al economista y ex CEO de Syngenta Latam Sur, Aracre, quien además fue jefe de asesores de Alberto Fernández, lo que dio a la charla un marco técnico y político a la vez. Milei aprovechó la ocasión para cuestionar a quienes afirman que la República atraviesa un proceso de estanflación, esto es, la combinación simultánea de estancamiento económico e inflación.
Durante el diálogo el mandatario también dedicó palabras a su gabinete y a la polémica pública sobre funcionarios con bienes a su nombre. En ese sentido calificó a Manuel Adorni como «el maravilloso jefe de gabinete que tengo», defendiendo su desempeño pese a los cuestionamientos mediáticos relacionados con propiedades registradas a su nombre. Milei ubicó esa discusión en el marco de la guerra política y mediática que, según él, atraviesa su gestión.
Inflación y balance del primer trimestre
Milei reconoció que en materia de precios el primer trimestre de 2026 fue desafiante y admitió que hubo un deterioro que, a su juicio, comenzará a revertirse con el avance del año. Señaló que la inflación minorista sufrió un comportamiento complicado en esos meses pero aseguró que «inexorablemente la tasa de inflación minorista va a colapsar», anticipando una desaceleración futura. A lo largo de su explicación vinculó la caída esperada de la inflación con una mayor estabilidad de la política económica y con medidas orientadas a contener el crecimiento de precios en el mercado interno.
Perspectivas sobre actividad, empleo y salarios
El presidente mostró optimismo respecto a la dinámica productiva: dijo que la actividad económica empezará a mejorar desde abril, con consecuencias favorables en el empleo y en los salarios reales. Según Milei, la combinación de mayor actividad, más empleo y mejores salarios reales contribuirá a reducir la inflación de forma sostenida. Enfatizó que ese proceso será gradual, pero que marca el inicio de la recomposición tras el bache del primer trimestre.
Dolarización, tipo de cambio y percepción social
La posibilidad de avanzar hacia una dolarización de la economía fue uno de los ejes de la entrevista. Milei explicó que el principal obstáculo para dar ese paso no fueron tanto las limitaciones técnicas sino la propia decisión social: «la gente no quiere dolarizar», afirmó, y añadió que su administración ofreció la opción de operar con dólares pero que la mayoría optó por continuar usando pesos. En ese pasaje describió la dolarización como una alternativa disponible, pero no impuesta, vinculada a la preferencia de los ciudadanos y a la cultura monetaria local.
Debate sobre el tipo de cambio
Sobre críticas de que el tipo de cambio estaría atrasado, Milei fue contundente: atribuyó esas afirmaciones a motivos técnicos y a intereses. Dijo que algunos economistas externos sostienen esa visión por desconocimiento o por estar influenciados por clientes que se benefician con un tipo de cambio más alto. Con palabras duras señaló que parte de la discusión responde a posiciones ideológicas o comerciales y no siempre a análisis desinteresados.
Espionaje y defensa institucional
Otro punto sensible que abordó fue la campaña de espionaje vinculada a actores extranjeros que buscaba desprestigiar a su gobierno. En ese marco Milei afirmó con firmeza que la Argentina no cederá frente a intentos de injerencia: «No vamos a ceder a fuerzas extranjeras metiéndose en un país tratando de desestabilizar a un gobierno», dijo en referencia al denominado espionaje ruso. Subrayó la necesidad de fortalecer las instituciones y la inteligencia para resistir maniobras que tengan como objetivo socavar la gobernabilidad.
Repercusiones políticas
La combinación de defensa de su equipo, autocrítica limitada sobre los meses iniciales del año y acusaciones contra actores externos e internos sitúa a la administración en una estrategia comunicacional de cierre de filas. Milei buscó así refrendar su hoja de ruta económica y política, destacar los avances que atribuye a su gestión y responder tanto a críticas locales sobre funcionarios como a operaciones de desprestigio internacional.