Durante décadas, la incertidumbre económica ha llevado a los argentinos a adoptar hábitos de ahorro poco convencionales. En lugar de depositar su dinero en bancos, muchos prefieren esconderlo en escondites improvisados, como debajo del sofá o enterrado en el jardín. Esta situación ha sido alimentada por crisis financieras recurrentes, siendo la más devastadora la de 2001, cuando los ahorros en dólares fueron convertidos a pesos de la noche a la mañana.
Con el reciente ascenso de Javier Milei al poder, se presenta una nueva oportunidad para cambiar esta mentalidad de ahorro. Con un enfoque innovador, Milei ha logrado convencer a casi 300,000 argentinos para que declaren más de 20 mil millones de dólares en un programa de amnistía fiscal. Este programa exige que los depósitos superiores a 100,000 dólares permanezcan intactos en cuentas bancarias o de corretaje hasta el 1 de enero de 2026, evitando así una carga impositiva.
Un cambio en la cultura financiera
El camino para transformar la cultura de ahorro de los argentinos no será sencillo. Sebastián Domínguez, director ejecutivo de SDC asesores fiscales y profesor en la Universidad de Buenos Aires, ha señalado que cambiar la tradición de guardar dinero en casa tomará años. A pesar de que la situación ha mejorado desde hace dos años, los ecos de crisis pasadas son difíciles de borrar, y se necesita un enfoque constante en las políticas económicas.
La historia detrás de la desconfianza
La inquietud de los argentinos por los problemas financieros está profundamente arraigada en su historia. La crisis de 2001 dejó una marca indeleble en la psique colectiva, haciendo que muchos prefieran guardar su dinero en casa en lugar de en un banco, donde los retiros pueden ser limitados y las condiciones cambiantes. En octubre pasado, un desplome del mercado llevó a muchos a adquirir divisas extranjeras, temiendo que se repitiera un giro político desfavorable antes de las elecciones intermedias.
Resultados esperanzadores bajo el liderazgo de Milei
Desde que Milei asumió el cargo, se han observado ciertos cambios positivos. Luego de que su partido ganara en las elecciones intermedias, ha logrado el apoyo del Congreso para aprobar un presupuesto anual por primera vez en años. Además, la inflación ha comenzado a disminuir, y los rumores de una devaluación del peso parecen disiparse, brindando un aire de confianza a los ahorradores.
Iniciativas para fomentar el ahorro bancario
Con la reciente aprobación de la Ley de Inocencia Fiscal, Milei busca incentivar a los ciudadanos a utilizar sus ahorros en el sistema financiero sin temor a represalias legales. Esta legislación aumenta los umbrales de evasión fiscal, permitiendo que los contribuyentes se sientan más cómodos al declarar sus ingresos y activos. Según el Ministro de Economía, Luis Caputo, hay cerca de 200 mil millones de dólares que podrían estar generando intereses si se depositaran adecuadamente en el sistema bancario.
El futuro del ahorro argentino
A pesar de las mejoras, el monto de los depósitos en dólares en el sistema bancario ha aumentado a 36 mil millones de dólares, lo que sigue siendo un porcentaje pequeño en comparación con los 204 mil millones de dólares que se estima que los argentinos aún mantienen fuera de los bancos. Este contraste resalta la desconfianza persistente hacia el sistema financiero, un legado que Milei y su administración buscan cambiar.
El desafío que tiene por delante Milei es significativo. La posibilidad de que los ahorradores comiencen a mover su dinero dentro del sistema bancario una vez que se levanten las restricciones será un gran indicador de la confianza en su liderazgo. A medida que se acerque el final del bloqueo de las cuentas CERA en enero, se prevé que se produzca un movimiento moderado de fondos hacia carteras de inversión.
A medida que la confianza en el sistema financiero crezca, es posible que más argentinos decidan dejar de lado sus viejos hábitos y se incorporen al sistema bancario, lo que podría tener un efecto positivo en la economía del país.



