En la conferencia matutina del martes 17 de febrero la presidenta Claudia Sheinbaum informó sobre la decisión de México de no integrarse formalmente a la iniciativa denominada Board of Peace promovida por el expresidente Donald Trump. La administración explicó sus motivos vinculados al reconocimiento diplomático de México hacia Palestina y las condiciones del encuentro internacional, y anunció paralelamente esfuerzos para ampliar la cooperación económica con Canadá.
Además de este posicionamiento diplomático, la oficina presidencial detalló avances en materia de atracción de capitales y medidas para agilizar trámites de inversión, así como el intercambio de criterios con socios comerciales sobre el futuro del USMCA. En el mismo mensaje se recordaron cifras relevantes de inversión extranjera directa y la intención gubernamental de reducir tiempos para la materialización de proyectos.
Por qué México rechazó la invitación a la Junta de Paz
La razón central que sostuvo la presidencia para declinar la incorporación como miembro activo a la Junta de Paz fue que el formato del encuentro no contempla la participación equivalente de Israel y Palestina. México mantiene el reconocimiento de Palestina como Estado, por lo que la ausencia de una representación palestina en la agenda hace incompatible una adhesión plena.
Ante la convocatoria de la institución —que, según promotores, buscará coordinar recursos para la reconstrucción y estabilización en Gaza y anunció aportaciones millonarias— el gobierno mexicano optó por enviar observadores, con la probable asistencia del embajador ante la ONU. La figura de observador permite presencia en las discusiones sin validar estructuras que excluyan a una de las partes implicadas.
Alcance y reclamaciones sobre la iniciativa
El proyecto impulsado por Donald Trump ha sumado varios países entre sus miembros y pretende, según sus promotores, movilizar recursos y personal para tareas humanitarias y de seguridad. El propio exmandatario anunció compromisos de financiamiento por más de 5 mil millones de dólares y despliegues para una fuerza de estabilización, datos que la presidencia mexicana reconoció pero consideró insuficientes para justificar una participación plena sin equidad representativa.
Un entendimiento económico más cercano con Canadá
En paralelo a la postura sobre la Junta de Paz, Sheinbaum enfatizó que México trabaja en el fortalecimiento de su relación con Canadá. Las autoridades económicas de ambos países presentaron un plan de acción conjunto orientado a ampliar la integración comercial y de inversiones más allá del marco del USMCA, en un contexto en que dicho tratado enfrenta un proceso de revisión trilateral.
El objetivo, explicó la presidencia, es robustecer no solo el intercambio de bienes sino también atraer mayor inversión directa canadiense a sectores estratégicos de México, facilitar exportaciones agroalimentarias mexicanas y apoyar la presencia recíproca de empresas mexicanas en el mercado canadiense. Un contingente empresarial canadiense se encuentra analizando oportunidades locales, según informó el gobierno.
¿Plan B o ajuste estratégico?
Ante la especulación sobre la posibilidad de que Estados Unidos modifique su compromiso con el tratado, la respuesta oficial fue que no se trata de un ‘plan B’ sino de diversificar y consolidar mercados. La presidencia subrayó que el USMCA permanecerá en vigor, aunque admitió que pueden darse ajustes durante la revisión prevista entre los tres socios.
Clima de inversión y metas para acelerar proyectos
Respecto al interés de inversionistas extranjeros en México, Sheinbaum afirmó que existe una significativa atracción de capitales. No obstante, reconoció observaciones sobre la duración de los tramites burocráticos que retrasan el inicio efectivo de obras y negocios. Para ello, el gobierno impulsa el Plan México, con metas concretas como reducir el lapso promedio entre anuncio de inversión y ejecución de 2.6 años a aproximadamente 1 año.
La administración mencionó que México recibió poco más de 40.9 mil millones de dólares en inversión extranjera directa durante los primeros nueve meses del año pasado, una cifra histórica a ese periodo. Aunque el dato total anual aún no se había completado, el gobierno lo presentó como indicador del atractivo del país y la necesidad de simplificar procedimientos para consolidar proyectos.
La postura mexicana combina una decisión de carácter diplomático —evitar avalar una estructura que, a su juicio, no respeta la paridad entre las partes del conflicto en Medio Oriente— con una estrategia económica orientada a diversificar socios y acelerar inversiones. En la práctica, esto se traduce en una asistencia como observador a la junta convocada por Trump y en una apuesta por robustecer la relación con Canadá mediante planes concretos de integración económica.
A mediano plazo, la administración buscará medidas que reduzcan los tiempos administrativos para proyectos extranjeros, promoverá intercambios comerciales con nuevos socios y mantendrá el diálogo sobre la modernización del USMCA, sin anticipar rupturas pero preparada para adaptar la agenda económica del país ante cambios en el entorno regional e internacional.



