En el Parlamento británico, se respira un ambiente de incertidumbre y descontento. La situación se ha vuelto más tensa desde que se revelaron las conexiones entre Peter Mandelson y el infame Jeffrey Epstein. Este escándalo ha comenzado a socavar la confianza en el liderazgo del primer ministro Keir Starmer, quien se enfrenta ahora a la posibilidad de una moción de censura.
Desde que asumió el poder en el verano de 2026, Starmer ha visto cómo su popularidad ha ido en declive. La reciente revelación de que Mandelson, a pesar de su oscuro pasado, fue nombrado embajador en Washington en diciembre de 2026 ha desatado una ola de críticas. Este nombramiento se produjo a pesar de que Starmer era consciente de la relación de Mandelson con Epstein, condenado por delitos relacionados con la explotación sexual de menores.
Las consecuencias del nombramiento de Mandelson
La decisión de nombrar a Mandelson ha sido considerada un error monumental por muchos dentro del Partido Laborista. La líder conservadora Kemi Badenoch señaló que la elección de Starmer ha inyectado «veneno» en el corazón de su gobierno. Además, los miembros del partido piden responsabilidades, lo que ha llevado a una creciente presión sobre Starmer y su círculo más cercano, incluido el jefe de gabinete Morgan McSweeney.
Responsabilidad política en cuestión
En medio de esta crisis, McSweeney renunció a su cargo, asumiendo la responsabilidad por el nombramiento de Mandelson. En su carta de dimisión, afirmó que su decisión había dañado no solo al partido, sino también la confianza pública en la política. Este tipo de declaraciones reflejan un clima de creciente descontento y la necesidad de que se asuman responsabilidades en un momento crítico.
Starmer, por su parte, ha ofrecido disculpas a las víctimas de Epstein, argumentando que Mandelson le había mentido sobre su relación con el delincuente. Sin embargo, muchos se preguntan cómo fue posible que un político con un historial tan problemático pudiera llegar a ocupar un puesto tan significativo. La promesa de Starmer de publicar documentos que detallen el proceso de nombramiento ha sido recibida con escepticismo, especialmente después de que Scotland Yard le solicitara que no revelara información que podría perjudicar una investigación en curso.
El pasado oscuro de Mandelson
El historial de Mandelson es inquietante. Antes de su nombramiento, había sido despedido de dos gobiernos laboristas por conducta cuestionable. Su primera salida ocurrió en 1998 debido a un préstamo secreto y la segunda en 2001 por presionar para otorgar un pasaporte a un conocido empresario. A pesar de estos antecedentes, Starmer decidió ignorar las advertencias y promoverlo, lo que ha llevado a muchos a cuestionar su juicio.
Las investigaciones han revelado que Mandelson pudo haber compartido información confidencial del gobierno británico con Epstein, lo que ha suscitado un debate sobre la ética dentro del gobierno. La relación entre ambos se remonta a años atrás, cuando Mandelson fue secretario de Estado de Asuntos y Comercio, y se ha documentado que recibió pagos significativos de Epstein durante ese tiempo.
Impacto en la percepción pública
La relación entre Mandelson y Epstein no solo ha afectado a Starmer; también ha revivido viejas heridas relacionadas con la familia real británica. El príncipe Andrés, cuya conexión con Epstein ha estado bajo escrutinio, ha visto cómo su nombre vuelve a estar en el centro de la atención mediática. La presión pública por investigar a ambos se intensifica, lo que sugiere que el escándalo podría tener ramificaciones más amplias.
La situación actual del Partido Laborista
En las encuestas recientes, el Partido Laborista ha caído en popularidad, situándose por debajo de Reform UK y empatando con los conservadores. Este descenso ha llevado a muchos a especular sobre el futuro de Starmer como líder del partido. Con las elecciones locales a la vista, la presión aumenta para que el primer ministro asuma un rol más activo en la gestión de esta crisis.
Las expectativas son altas, y los miembros del partido están a la espera de respuestas y acciones concretas. La situación de Mandelson y su conexión con Epstein podría ser un punto de inflexión en la política británica, donde la confianza pública en las instituciones está en juego. La comunidad política está observando atentamente cómo se desarrollan los acontecimientos y si Starmer podrá navegar esta tormenta.
Finalmente, la crisis que enfrenta el gobierno de Starmer no solo pone en entredicho su liderazgo, sino también la estabilidad del Partido Laborista en un momento crucial. Las decisiones que se tomen en las próximas semanas serán determinantes no solo para su futuro, sino también para el del partido en su conjunto.


