En un giro inesperado de los acontecimientos, el sábado 3 de enero de 2026, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, llegaron al Aeropuerto Internacional Stewart en Nueva York. Este vuelo procedía de Guantánamo, donde ambos fueron capturados por las autoridades estadounidenses. El evento fue registrado en un video difundido por Noticias Telemundo, mostrando cómo las escaleras de embarque fueron colocadas para su descenso. Sin embargo, la llegada no fue sencilla, ya que un gran número de agentes de seguridad estadounidense se movilizó para asegurar la operación, y los detenidos permanecieron en el avión por más de 30 minutos.
El gobierno de Maduro, apenas una hora después del aterrizaje, calificó la situación como una agresión por parte de Estados Unidos, denunciando la injerencia en los asuntos internos de Venezuela. Esta situación se considera un eco de intervenciones pasadas, como la Operación Cóndor, que dejó huellas profundas en la historia de América Latina.
Contexto de la captura
En las primeras horas del sábado, se reportaron explosiones y ataques aéreos en la capital venezolana y sus alrededores. A medida que avanzaba la jornada, el presidente Donald Trump confirmó que Maduro y Flores habían sido capturados en territorio venezolano. Según Trump, la operación fue ejecutada a medianoche y se caracterizó como una misión letal destinada a llevar a la justicia a los líderes venezolanos.
Trump declaró que el régimen de Maduro había liberado a criminales de sus cárceles, añadiendo que “enviaron a manicomios a individuos y a líderes del narcotráfico”. Este comentario subraya la magnitud de las acusaciones que enfrentan Maduro y Flores, quienes ahora se trasladan hacia un helipuerto antes de ser llevados a juicio por cargos de narcotráfico.
Reacciones internacionales
La vicepresidenta del gobierno de Maduro, Delcy Rodríguez, hizo un llamado a la calma entre los ciudadanos, prometiendo que los “extremistas” que promovieron la violencia enfrentarán las consecuencias de sus actos. Rodríguez, quien se ha autoproclamado presidenta interina tras la captura de Maduro, enfatizó que Venezuela no será colonia de ninguna nación y que el país está preparado para defender sus recursos naturales, especialmente sus vastas reservas de petróleo.
Por otro lado, el senador Rubén Gallego, de Arizona, criticó la intervención estadounidense, considerándola una guerra por elección y subrayando que no se obtuvo el permiso del Congreso para llevar a cabo tales acciones. Esta perspectiva plantea preguntas sobre la legalidad de las operaciones militares que han tenido lugar en el país sudamericano.
Las implicaciones del caso
Los cargos que enfrenta Maduro son serios e incluyen narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de ametralladoras y otros dispositivos destructivos. La fiscal de Estados Unidos, Pam Bondi, mencionó que las acciones del Departamento de Justicia se dirigen a responsabilizar a los narcotraficantes internacionales que han afectado a Estados Unidos.
En un contexto más amplio, la captura de Maduro y su esposa podría reconfigurar la política en Venezuela. Expertos sugieren que los leales al régimen, así como los militares y miembros de la oposición, podrían verse envueltos en una lucha de poder por el control del país. Esta incertidumbre plantea la cuestión de quién será el próximo líder en un país que ha estado sumido en la crisis durante años.
Reacciones de la comunidad internacional
La comunidad internacional ha estado atenta a los sucesos en Venezuela, con la ONU programando una reunión de emergencia para discutir las acciones estadounidenses. Diplomáticos de varios países, incluidos Colombia, China y Rusia, han expresado su preocupación por la escalada de la situación. La intervención militar ha suscitado un debate sobre la soberanía de Venezuela y el futuro de su gobierno.
La situación de Nicolás Maduro y Cilia Flores es un reflejo de la complejidad de la política en América Latina, donde las intervenciones extranjeras a menudo generan tensiones y conflictos. La historia reciente de Venezuela nos recuerda los peligros de la injerencia y la importancia de encontrar soluciones diplomáticas a los problemas que enfrentan los países de la región.


