La realidad de la contaminación en las ciudades indias
A pesar de un ligero descenso en los niveles de contaminación, las ciudades indias continúan liderando la lista de las más contaminadas del mundo. Según el informe de IQAir, la concentración de partículas finas PM2,5 en la India alcanzó un promedio de 50,6 microgramos por metro cúbico, lo que representa diez veces más que las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este dato es alarmante y refleja la grave crisis ambiental que enfrenta el país, donde 14 de las 20 áreas urbanas más contaminadas se encuentran en su territorio.
Las metrópoles más afectadas
El informe destaca que la zona metropolitana de Byrnihat es la más contaminada en 2024, con una concentración media anual de PM2,5 de 128,2 µg/m³. Además, seis de las nueve ciudades más contaminadas del mundo están en la India, incluyendo a Nueva Delhi, que ocupa el noveno lugar. Otras ciudades como Daca, Kinshasa e Islamabad también figuran entre las más afectadas, lo que subraya la necesidad urgente de políticas efectivas para combatir la contaminación del aire.
Mejoras en América Latina, pero con excepciones
En contraste, la situación en América Latina ha mostrado mejoras en la calidad del aire, aunque persisten desafíos significativos. La red de monitoreo de calidad del aire se ha expandido, con 40 nuevas ciudades reportando datos en 2024. Sin embargo, los incendios forestales en Brasil han tenido un impacto devastador, aumentando los niveles de PM2,5 en varias ciudades de los estados de Rondônia y Acre. En México, la concentración de partículas nocivas ha disminuido, lo que indica un progreso en la lucha contra la contaminación.
La salud pública en riesgo
La contaminación del aire sigue siendo el principal riesgo ambiental para la salud global, con 8,1 millones de muertes prematuras atribuidas a este problema en 2021. Este dato resalta la urgencia de abordar la crisis de la contaminación del aire, no solo en las ciudades más afectadas, sino en todo el mundo. La colaboración internacional y la implementación de políticas efectivas son cruciales para revertir esta tendencia y proteger la salud de las generaciones futuras.



