Rafael Mariano Grossi es un destacado diplomático argentino, conocido por su dedicación a la diplomacia nuclear y la seguridad internacional. Su trayectoria en la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) lo ha llevado a enfrentarse a tensiones geopolíticas complejas, consolidándose como un referente en el debate sobre el desarme y la no proliferación nuclear.
Desde su ingreso al servicio exterior argentino en los años 80, Grossi ha ocupado diversos cargos. Se ha destacado como embajador de Argentina en Austria y representante ante la IAEA. En diciembre de 2019, fue electo director general de la IAEA, siendo el primer latinoamericano en asumir este cargo. Su reelección en 2026 subraya su influencia en el ámbito internacional.
El enfoque de Grossi hacia la diplomacia activa
En sus intervenciones, Grossi resalta la necesidad de una diplomacia activa, una idea que contrasta con la percepción de la ONU como una entidad a menudo inactiva. Para él, los líderes mundiales deben adoptar un enfoque más proactivo en la resolución de conflictos globales. “La diplomacia activa es lo que se necesita en estos tiempos”, señala Grossi, sugiriendo que la inercia de la ONU podría llevarla a la irrelevancia.
La relevancia de los principios de la ONU
Grossi también argumenta que es necesario adaptar los principios fundacionales de la ONU a los desafíos actuales. Aunque sostiene que los ideales de paz y desarrollo son más relevantes que nunca, cree que deben interpretarse a la luz de las realidades contemporáneas. Utilizando una analogía musical, menciona que “Mozart es siempre Mozart, pero la interpretación puede variar”. En este sentido, los principios deben evolucionar para enfrentar nuevos retos.
No oculta su preocupación por la falta de acción de la ONU ante crisis globales. “La ONU se ha vuelto irrelevante”, afirma, citando ejemplos de conflictos donde la organización no ha tenido una presencia significativa. Según él, la clave para revitalizar la ONU radica en un compromiso más fuerte en el terreno, donde se requieren soluciones rápidas y efectivas.
Desafiando la burocracia y la inacción
Para implementar cambios dentro de la ONU, Grossi sugiere que la organización debe ser más dinámica y menos burocrática. “Estar presente en el terreno y saber cómo actuar es fundamental”, subraya, basándose en su experiencia en zonas de conflicto, incluyendo su trabajo en Medio Oriente y durante la guerra de Ucrania.
La importancia de un liderazgo firme
Grossi sostiene que un buen líder debe ser el primero en el campo de batalla, mostrando un compromiso genuino por su misión. “Nunca iría a un lugar donde no he estado primero”, dice, recordando sus experiencias en situaciones peligrosas. Este tipo de liderazgo no solo construye credibilidad, sino que también fortalece la capacidad de negociación. “Cuando puedes decir que has estado allí, eso tiene un peso significativo en la mesa de negociaciones”, añade.
A pesar de los riesgos asociados con su trabajo, Grossi se mantiene firme en su convicción de que la ONU puede y debe desempeñar un papel más relevante en el mundo. Reconoce que la organización ha perdido parte de su credibilidad, pero sostiene que su misión y principios fundamentales aún tienen valor.
Un futuro para la ONU con Grossi
En el contexto de su posible candidatura a la Secretaría General de la ONU, Grossi ha dejado claro que los criterios de selección deben centrarse en la competencia, sin prejuicios de género. “El mejor candidato debe ser elegido sin prejuicios”, argumenta, señalando que su trayectoria en la IAEA demuestra su capacidad para liderar y promover la igualdad de género dentro de la organización.
Si Grossi logra ser elegido, su victoria no solo sería un avance para Argentina, sino que también podría sentar un precedente para una mayor representación latinoamericana en la ONU. “Es un momento crucial para mostrar que América Latina puede contribuir a la paz y cooperación internacional”, concluye Grossi, reafirmando su compromiso con un enfoque inclusivo y equitativo.



