La reciente separación entre Luciano Castro y Griselda Siciliani continúa generando eco en los medios y entre sus allegados. En una serie de apariciones en televisión y declaraciones públicas, Moria Casán contó que mantiene un vínculo cotidiano con el actor y ofreció detalles sobre su estado emocional tras la ruptura, tal como informaron notas publicadas el 11 y el 12 de febrero de.
Más allá del revuelo mediático, la versión que ofrecen personas cercanas sugiere que Castro está atravesando un tiempo de introspección y recuperación. Las charlas con Casán y otras voces del entorno muestran a un hombre que, según sus propias palabras en confidencia, extraña profundamente a quien llama «el amor de su vida».
Contacto frecuente y apoyo cercano
Según lo relatado por Moria Casán en su ciclo La mañana con Moria, la comunicación con Luciano es casi diaria. Casán sostuvo que ha logrado construir una amistad reciente con ambos protagonistas luego de compartir momentos personales en Mar del Plata; esa cercanía se tradujo en charlas íntimas donde Castro expresó su nostalgia y su deseo de sanar. Este acompañamiento público ayuda a contextualizar cómo figuras del espectáculo actúan como sostén emocional en crisis personales.
La voz de Moria y el relato privado
La conductora aclaró que, aunque comparte confidencias con Castro, respeta su ritmo: «está bien y en un tiempo prudencial va a empezar a estar mucho mejor» fue una de las frases que utilizó En esas conversaciones, según Casán, el actor reconoció que extraña a Griselda Siciliani y que está sanando algunas cosas. La intención de la conductora de invitarlo a su programa sugiere que el entorno mediático seguirá acompañando y registrando la evolución del actor.
Repercusiones públicas y testimonios de terceros
El final de la relación no solo generó declaraciones de amigos: otras figuras vinculadas al pasado sentimental de Castro también se expresaron. Sabrina Rojas, con quien el actor mantuvo una relación de larga duración, hizo una crítica dura y compartió su experiencia personal, describiendo una convivencia marcada por altibajos emocionales. Su testimonio añadió una capa de complejidad al retrato público del actor, que combina cariño por su ex pareja y conflictos que ya fueron expuestos en medios.
Cómo influyen las voces externas
Los relatos de terceros, como el de Rojas, contribuyen a construir una narrativa multifacética: hay quienes defienden a Castro y hablan de su dolor actual, y quienes relatan momentos difíciles del pasado. Ese contraste es habitual en rupturas mediáticas donde las historias privadas se mezclan con la percepción pública. Además, surgieron denuncias menores en redes sociales —mencionadas en medios— sobre deudas y conflictos colaterales que alimentan el debate pero no cambian el foco principal: la recuperación emocional del actor.
Estado emocional y posibles pasos a futuro
Entre las fuentes consultadas, hay consenso en que Luciano está en un proceso de curación: acepta su malestar, conversa y permite que su círculo lo acompañe. Según lo contado por Casán, existe la posibilidad de que el actor hable públicamente cuando se sienta preparado, y que en el medio continúe recibiendo contención. La idea de «poner orden» y tomarse un tiempo prudencial aparece reiterada en las declaraciones, apuntando a una estrategia de cuidado personal antes de regresar a la escena mediática con mayor intensidad.
Mientras los medios y figuras públicas siguen comentando cada desarrollo, la información aportada por quienes los conocen indica que hay voluntad de sanar y de preservar lo más personal frente al escrutinio. Para muchos, la prioridad ahora es permitir que el proceso emocional transcurra con privacidad y acompañamiento profesional si fuese necesario.
Fuentes: declaraciones de Moria Casán en La mañana con Moria y notas publicadas el 11 y el 12 de febrero de en medios que cubren espectáculos.



