La recuperación laboral es una falacia: por qué la automatización no salvará el empleo

El mito de la recuperación laboral: la automatización no crea empleo para todos

Dicho sea la verdad: la narrativa dominante —esa que promete que la tecnología y la automatización crearán una ola de nuevos puestos de trabajo que compensará los que desaparecen— está, sencillamente, equivocada. El rey está desnudo, y se lo digo yo: los datos no respaldan la fábula del empleo ilimitado gracias a la innovación.

Hechos incómodos

Las estadísticas más recientes no son bonitas para los optimistas. En numerosos sectores, desde la manufactura hasta el comercio minorista y ciertos servicios administrativos, la productividad por trabajador ha subido gracias a la automatización, pero el empleo no se ha regenerado a la misma velocidad. En economías avanzadas, la tasa de creación neta de empleo no compensa las pérdidas en empleos de media y baja cualificación.

Por ejemplo, entre 2010 y 2024, varios estudios muestran que la adopción de robots industriales se asoció con una caída significativa en los trabajos de fábrica en regiones altamente automatizadas, mientras que los puestos creados en servicios tecnológicos concentraron salarios mucho más altos y requerían habilidades especializadas. El resultado: desigualdad salarial y desplazamiento laboral.

Análisis contracorriente

Sé que no es popular decirlo, pero la historia de que la tecnología siempre creó más empleos de los que destruyó es selectiva. Sí, la revolución industrial generó sectores enteros nuevos, pero también transformó sociedades enteras durante décadas, con costes humanos enormes. La diferencia hoy es la velocidad y la naturaleza del cambio: inteligencia artificial y robots son complementos y sustitutos, y sustituyen masivamente tareas repetitivas que antes absorbían mano de obra amplia.

La realidad es menos políticamente correcta: los mercados laborales no redistribuyen automáticamente a quienes pierden su empleo. La formación profesional es insuficiente y mal orientada. Los incentivos fiscales favorecen la inversión en capital (máquinas) frente al capital humano, y las políticas públicas suelen llegar tarde o son cosméticas.

Qué dicen los números (sin edulcorantes)

Datos y encuestas muestran tres patrones claros: 1) la creación de empleo va a favor de trabajadores con alta cualificación; 2) los salarios medios sufren estancamiento en sectores automatizados; 3) la movilidad laboral intersectorial es baja cuando faltan programas de reconversión efectivos. En términos prácticos, automatización + ausencia de política activa = más trabajadores atrapados en empleos precarios o desempleo de larga duración.

Conclusión que incomoda

El reequilibrio no ocurrirá por arte de magia. Si no cambiamos incentivos, formación y redes de protección, la automatización solo acelerará la concentración de riqueza. La realidad es esta: la tecnología puede ser liberadora, pero hoy está siendo utilizada para aumentar márgenes, no para repartir prosperidad. El reequilibrio exige decisiones políticas y empresariales que hoy pocos están dispuestos a tomar.

Invitación al pensamiento crítico

Il re è nudo… perdón: el rey está desnudo. Pregúntese quién gana con la narrativa optimista sobre la automatización y quién la paga. ¿Queremos una transición justa o una patada adelante que deje a millones atrás? Si le importa más que los titulares, exija datos, presupuestos para formación real y medidas fiscales que privilegien el empleo humano sobre la sustitución indiscriminada por máquinas.

Palabras clave: automatización, empleo, desigualdad