La escritora y periodista Laura Ramos propone en su último libro una doble lectura sobre la figura de África de las Heras: la mujer que la cuidó en la infancia y que, según documentos y testimonios, actuó como agente de la KGB. A partir de archivos, entrevistas y la propia memoria familiar, Ramos arma una narración que obliga a confrontar la cotidianidad doméstica con la maquinaria del espionaje internacional.
Lo que comienza como el recuerdo de una niñera y su círculo intelectual en Montevideo se transforma en la pesquisa de una trayectoria que atraviesa la guerra civil española, operaciones clandestinas en México y la construcción de una red de documentación para agentes soviéticos. El libro despliega interrogantes sobre la responsabilidad individual dentro de contextos históricos violentos: ¿cómo juzgar actos de otra época con normas contemporáneas?
De modista a agente: el recorrido que transformó una infancia
Ramos reconstruye cómo aquella mujer, presentada delante de la familia como una modista de alta costura, usó esa cobertura social para integrarse a círculos de intelectuales y artistas. Según la investigación, su firma en la historia del espionaje responde a un proceso de reclutamiento que aprovechó su español nativo, su experiencia en la guerra civil y su capacidad para moverse con discreción en ambientes culturales.
La autora sostiene que África de las Heras no fue una operaria secundaria: los documentos consultados la ubican como parte de una estructura destinada a fabricar identidades y papeles para agentes destinados a infiltrarse en Estados Unidos. En Montevideo habría sido pieza clave para confeccionar pasaportes y certificados que permitieron el tránsito de activistas y espías.
La conexión con México y el asesinato de Trotsky
Un capítulo central de la investigación aborda la participación de África en los meses previos al magnicidio de León Trotsky. Ramos presenta fuentes que la vinculan con tareas de traducción y vigilancia dentro del entorno inmediato del exiliado. La narración no pretende sentenciar, sino mostrar cómo la KGB articuló operaciones aprovechando la lengua y las redes internacionales.
La logística del espionaje
En el relato aparecen detalles sobre la obtención de documentos y la falsificación de identidades: desde la búsqueda de registros civiles en cementerios hasta la maniobra de presentar firmantes de instituciones para legitimar papeles. Esos procedimientos subrayan el grado de profesionalización que, según Ramos, la agencia soviética desplegó en América Latina.
Presencias y contradicciones
Ramos describe también la convivencia cotidiana con esa mujer en un entorno de barrio, con escenas de la infancia que conviven con episodios oscuros. Ese contraste plantea una tensión moral: la persona que arrulla a los niños puede ser la misma que participa en operaciones que terminan en asesinatos políticos.
Violencia, sexualidad y poder femenino en clave histórica
Otro eje del libro aborda la dimensión de género: la autora destaca cómo la combinación de atractivo, inteligencia y capacidad combativa fue utilizada tanto por la protagonista como por otras mujeres del entorno cultural de la época. Ramos explora testimonios contradictorios sobre la vida privada de África y la ética sexual de ciertos grupos republicanos, insistiendo en que muchas acusaciones deben entenderse en su contexto histórico.
El texto propone leer esas prácticas desde las normas y costumbres vigentes en el siglo XX, y no desde un prisma moralista contemporáneo. En ese sentido, la escritora invita a preguntarse si la libertad sexual y el uso del cuerpo como herramienta política deberían ser condenados o analizados como componentes de una biografía compleja.
Crímenes sin resolver y la búsqueda de pruebas
Ramos señala dos episodios sin esclarecimiento pleno en Montevideo que podrían relacionarse con actividades de la mujer: el asesinato de un historiador ligado a la conferencia en la que participó el Che Guevara y otros hechos violentos que la policía y fuentes locales no llegaron a atribuir con certeza. La autora evita acusaciones directas y remite a la necesidad de que la justicia se pronuncie si aparecen pruebas concluyentes.
El libro, Esa ambivalencia entre cuidado y violencia obliga a repensar cómo se juzgan las vidas cruzadas por la política y la clandestinidad.
Reflexión final
Lejos de ofrecer sentencias, Ramos propone situar a África de las Heras en la temporalidad que la cruzó: un siglo marcado por luchas ideológicas, guerras y la expansión de los servicios secretos. La pregunta que queda es ética y historiográfica: ¿cómo calibrar la heroicidad y la criminalidad cuando ambas pertenecen a una misma biografía?



