La realidad de la representación femenina en Brasil
En Brasil, un país donde las mujeres constituyen más del 51% de la población y el 53% del electorado, la representación femenina en el Parlamento es alarmantemente baja. Actualmente, Brasil ocupa la vergonzosa 135ª posición en el ranking mundial de participación política femenina. Esta situación no solo refleja una falta de equidad, sino que también tiene repercusiones profundas en el mercado laboral y en la sociedad en su conjunto.
Las barreras estructurales y la falta de políticas efectivas
A pesar de que existen leyes que promueven la inclusión de mujeres en la política, como la obligación de los partidos de destinar al menos el 30% de sus recursos a candidaturas femeninas, estas medidas no han sido suficientes. La falta de mujeres en posiciones de liderazgo perpetúa un ciclo de desigualdad que impide que otras mujeres se sientan inspiradas a participar en la política. Sin modelos a seguir, muchas mujeres ven la política como un «no lugar», lo que contribuye a la perpetuación de un sistema que no refleja sus necesidades ni sus perspectivas.
La necesidad de políticas afirmativas
Para lograr una verdadera igualdad de género, es esencial que el Estado implemente políticas afirmativas que no solo promuevan la inclusión, sino que también aborden las desigualdades sociales existentes. Esto implica adoptar una perspectiva de género en todas las normativas y garantizar que las mujeres tengan acceso a espacios de decisión. La implementación de medidas que fomenten la igualdad de oportunidades es crucial para que las mujeres puedan acceder a posiciones políticas estratégicas y, por ende, influir en la creación de políticas que beneficien a toda la sociedad.
El impacto de la sub-representación en la sociedad
La sub-representación de las mujeres en la política no solo afecta a las propias mujeres, sino que también tiene un impacto negativo en la promoción de derechos laborales y en la lucha contra la violencia de género. La falta de una voz femenina en la toma de decisiones perpetúa la desigualdad y la injusticia en diversas áreas, desde el trabajo hasta la vida cotidiana. Es urgente que se implementen medidas que promuevan la igualdad en todos los niveles de poder, asegurando que las mujeres tengan un papel activo en la construcción de un futuro más equitativo.



