Un análisis realizado por investigadores del Erasmus University Medical Center y publicado en la revista Human Reproduction examina cómo el consumo de alimentos ultraprocesados se vincula a la capacidad de concebir y al desarrollo temprano del embrión. El estudio utilizó participantes reclutados en el marco de una cohorte prospectiva hasta la infancia de los hijos, lo que permitió seguir parejas desde la etapa periconcepcional y registrar tanto la dieta como indicadores reproductivos.
Los autores evaluaron la ingesta periconcepcional mediante un cuestionario alrededor de la semana 12 de gestación en 831 mujeres y 651 hombres; la mediana de ultraprocesados fue 22% en mujeres y 25,1% en hombres. Los hallazgos sugieren efectos distintos por sexo: en hombres se observó una asociación más clara con la fecundabilidad y la subfertilidad, mientras que en mujeres la relación con la probabilidad de embarazo fue menos consistente, aunque sí se detectaron cambios en parámetros tempranos del embrión.
Resultados principales y medidas utilizadas
Para cuantificar las consecuencias reproductivas, el equipo calculó la fecundabilidad —la probabilidad de concebir en un mes— y registró episodios de subfertilidad definidos como más de 12 meses hasta el embarazo o la necesidad de técnicas de reproducción asistida. Entre los hombres, un mayor consumo de ultraprocesados se asoció con una reducción de la fecundabilidad y con un aumento del riesgo de subfertilidad, efectos que resistieron ajustes por la dieta de la pareja y otros factores de estilo de vida.
Efectos en la gestación temprana
En las mujeres, la ingesta de ese tipo de alimentos no mostró una relación consistente con las probabilidades de embarazo, pero sí se vinculó a indicadores de desarrollo embrionario: se observó un volumen menor del saco vitelino en la séptima semana y un crecimiento embrionario ligeramente más lento en etapas iniciales, aunque esas diferencias tendieron a atenuarse entre las semanas 9 y 11.
Mecanismos biológicos propuestos
Los autores plantean dos vías plausibles: en mujeres, los ultraprocesados podrían modificar el entorno intrauterino durante la implantación y primeras semanas del embarazo; en hombres, los efectos parecen mediarse por alteraciones en la calidad del esperma, incluyendo cambios en la integridad y la motilidad de los espermatozoides, factores clave para alcanzar y fecundar el óvulo.
Perspectiva de especialistas y limitaciones
Ginecólogas consultadas valoraron el diseño de la investigación por su cohorte prospectiva y por intentar controlar variables como tabaquismo, obesidad y consumo de alcohol, lo que fortalece la confianza en las asociaciones observadas; no obstante, recordaron que se trata de un estudio observacional y, por tanto, no prueba causalidad. También se destacó la importancia de integrar más atención al varón en la preparación preconcepcional.
Implicaciones clínicas y poblacionales
Una de las expertas señaló que embriones más pequeños en el primer trimestre se asocian con mayor riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer, y que la recuperación del crecimiento posnatal puede conllevar riesgos cardiometabólicos en la adultez. Otro especialista indicó que la muestra estudiada presentaba consumos relativamente bajos de ultraprocesados en comparación con países donde la proporción puede rondar 50%, por lo que el impacto real en poblaciones con ingesta alta podría ser distinto.
En conjunto, las recomendaciones que emergen de la discusión científica y clínica apuntan a reducir la proporción de alimentos ultraprocesados antes de la concepción y durante el primer trimestre, favoreciendo patrones alimentarios similares a la dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, cereales integrales, pescados y grasas saludables. Aunque hacen falta estudios experimentales y poblacionales adicionales para confirmar mecanismos y umbrales de riesgo, la sugerencia práctica es clara: menos ultraprocesados puede mejorar las probabilidades reproductivas y la salud temprana del feto.



