La sidra es una bebida con raíces que se remontan a más de 3,000 años, aunque su origen exacto permanece envuelto en el misterio. Desde tiempos antiguos, las civilizaciones han experimentado con la fermentación, creando bebidas a partir de frutas y cereales, a menudo enriquecidas con especias o miel. Este proceso ha dado lugar a la creación de diversas bebidas alcohólicas como el vino, la cerveza y, por supuesto, la sidra.
Históricamente, la sidra ha sido esencial en las culturas de Europa, especialmente en regiones celtas. Los romanos, quienes la conocían como sikera, llevaron este elixir a diversas partes del continente, transformándose con el tiempo en lo que hoy conocemos como sidra en español. Su popularidad se extendió gracias a las conquistas romanas, dejando una huella en la cultura de muchas naciones europeas.
La llegada de la sidra a México
La introducción de la sidra en México se produjo con la llegada de los conquistadores españoles. A bordo de sus embarcaciones, además de brandy y vino, llevaban también sidra. Con el tiempo, a medida que se comenzaron a cultivar manzanas en el nuevo mundo, la producción local inició su camino en el continente americano.
Inicialmente, los colonizadores europeos eran los principales consumidores de sidra, pero pronto su atractivo se extendió a la población local. Con más de 70 variedades de manzanas utilizadas en su elaboración, la sidra mexicana se distingue notablemente de la europea, no solo por las frutas empleadas, sino también por las técnicas de producción y servicio. En España, por ejemplo, es habitual servir la sidra desde una altura considerable, mientras que en México, la sidra espumosa se ha vuelto la más popular desde su auge en el siglo XIX.
Regiones productoras de sidra en México
La sidra ha encontrado un lugar especial en las mesas mexicanas, especialmente durante celebraciones de fin de año. Para la tradicional brindis de medianoche en Nochebuena y Año Nuevo, la sidra se ha convertido en una bebida esencial, a menudo reemplazando al champán en estas festividades.
En México, la producción de sidra se concentra en tres estados: Tlaxcala, Hidalgo y Puebla, siendo este último el líder en calidad y cantidad. El municipio de Zacatlán, conocido como Zacatlán de las manzanas, destaca por su alta producción, aunque un pequeño municipio, Huejotzingo, ha captado la atención recientemente.
Huejotzingo y su distinción geográfica
La tierra volcánica de Huejotzingo produce manzanas excepcionales, y su producción de sidra ha sido reconocida con una Indicación Geográfica (IG), una designación que protege la calidad y la tradición de productos únicos en la región. Este reconocimiento, otorgado por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), beneficiará a aproximadamente 400 familias que participan en la producción de sidra, contribuyendo a un total de 3,000 botellas al año, lo que representa el 85% de la producción nacional.
La evolución de la sidra artesanal
En los últimos años, se ha visto un crecimiento en la producción de sidras artesanales en México. Proyectos como Altos Norte, una vinícola en Jalisco, han comenzado a incursionar en la elaboración de sidra, utilizando manzanas de Puebla y produciendo en su bodega en la región de Altos de Jalisco. Este enfoque ha permitido a los productores destacar por la calidad de sus productos.
Otra referencia es la Casa Vigas de Arteaga, que ha estado produciendo sidra de alta calidad en Coahuila desde 1935. Sus botellas, de 355 mililitros con tapa a rosca, son perfectas para disfrutar en cualquier momento.
Un futuro brillante para la sidra
Hoy en día, la sidra goza de gran popularidad a nivel mundial. Aunque su principal ingrediente es la manzana, en algunos lugares como Francia, puede contener una pequeña proporción de peras. La sidra, con sus propiedades antioxidantes y digestivas, se ha convertido en una opción refrescante, con un contenido alcohólico que varía entre el 4% y el 12%. Esto la hace accesible y fácil de disfrutar en cualquier ocasión.
La demanda global ha ido en aumento, con México y Argentina liderando en producción y consumo en el continente americano. A medida que la sidra continúa ganando terreno, es probable que la veamos en muchas más celebraciones más allá de las fiestas de Año Nuevo. Actualmente, Francia se posiciona como el mayor productor, mientras que el Reino Unido lidera en consumo, aunque Asia también ha mostrado un crecimiento significativo en este mercado.


