El primer automóvil argentino: un sueño hecho realidad
En el año 1907, un joven español llamado Manuel Iglesias hizo historia al conducir el primer automóvil fabricado en Argentina. Este hito tuvo lugar en Campana, una ciudad que se convertiría en el epicentro de la innovación automotriz del país. Iglesias, quien llegó a Argentina a los 14 años, trabajó incansablemente para construir su propio vehículo, utilizando un motor a explosión que compró y adaptó. Su hazaña no solo sorprendió a los habitantes de Campana, sino que también sembró las semillas de una industria que, aunque tardaría en florecer, cambiaría para siempre el panorama del transporte en el país.
El legado de Manuel Iglesias y la evolución de la industria
A pesar de que el proyecto de Iglesias no prosperó como una fábrica, su esfuerzo inspiró a otros a seguir sus pasos. En 1907, otro pionero, Horacio Anasagasti, comenzó a dar forma a la industria automotriz argentina. Con una sólida formación en ingeniería y una pasión por los automóviles, Anasagasti fundó su propia empresa en 1909. Su visión era clara: quería fabricar vehículos utilizando la línea de montaje, un concepto revolucionario en ese momento. A través de su trabajo, logró comercializar alrededor de 50 automóviles en una Buenos Aires que comenzaba a enamorarse de los coches.
Retos y logros en la industria automotriz
La historia de la industria automotriz en Argentina no estuvo exenta de desafíos. A partir de 1913, la empresa de Anasagasti enfrentó problemas financieros debido a la morosidad de los compradores. Además, la Primera Guerra Mundial interrumpió el suministro de insumos desde Europa, lo que llevó al cierre de su fábrica en 1915. Sin embargo, el legado de Anasagasti perdura, ya que sus trabajadores, agradecidos por su trato, continuaron laborando sin cobrar hasta 1916. Este acto de lealtad refleja el impacto que tuvo en la comunidad y en la historia del automóvil en Argentina.



