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La industria vitivinícola atraviesa un momento crítico tras la desregulación establecida por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Esta medida ha eliminado más de 900 normativas, lo que ha suscitado inquietud entre los actores del sector sobre el futuro de la trazabilidad en la producción de vino. En respuesta, la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi) ha enviado una carta al ministro de Economía, Luis Caputo, solicitando la preservación de herramientas que aseguren la calidad y transparencia en la cadena de valor.
La misiva, respaldada por diversos ministros de provincias productoras de vino y organizaciones del sector, resalta la necesidad de mantener mecanismos que garanticen la trazabilidad y los derechos de propiedad en la actividad vitivinícola. Este llamado se produce tras la resolución INV 37, que ha reformado el marco normativo y ha flexibilizado los controles tradicionales, poniendo en riesgo la integridad del sistema de registro del vino.
Impacto de la desregulación en la trazabilidad
Uno de los aspectos más preocupantes mencionados en la carta es el efecto negativo que la desregulación puede tener sobre la trazabilidad integral de la industria. Este sistema, que ha sido cuidadosamente desarrollado a lo largo del tiempo, podría verse debilitado, comprometiendo la transparencia, el control y la seguridad en cada etapa de la producción. La trazabilidad es fundamental para que los consumidores conozcan el origen de los productos y para asegurar que se mantengan los estándares de calidad durante todo el proceso.
Herramientas esenciales: CIU y CEC 05
Los firmantes de la carta destacan dos herramientas clave: la Declaración Jurada de Ingreso de Uva (CIU) y la Declaración Jurada Anual de Elaboración (CEC 05). El CIU es considerado la pieza fundamental para el registro de la producción primaria, proporcionando la única prueba oficial del ingreso de uvas, incluyendo detalles como el peso y la variedad. Esta obligación ha sido crucial para garantizar la transparencia y la seguridad jurídica, especialmente para los productores que operan bajo el régimen de maquila.
El CEC 05, por su parte, actúa como un registro administrativo que da continuidad a la información del CIU. Este documento es esencial para documentar con precisión los volúmenes elaborados y las titularidades, facilitando la identificación de la producción de terceros y respaldando sus derechos. Ambos formularios son considerados la columna vertebral de la trazabilidad, permitiendo el seguimiento del producto desde el viñedo hasta el consumidor final.
La necesidad de preservar la trazabilidad
La carta presenta varios argumentos que justifican la necesidad de mantener el actual esquema de trazabilidad. En primer lugar, asegura la calidad y autenticidad de los vinos, protegiendo a cada actor en la cadena de producción. También se menciona que la trazabilidad es crucial para mantener la integridad estadística del INV y cumplir con los estándares internacionales de control y registro.
Los firmantes advierten que la eliminación del CIU y la falta del CEC 05 podrían tener consecuencias graves, fragmentando el sistema de trazabilidad y generando incertidumbre entre los productores. Esta situación pone en riesgo la seguridad jurídica de miles de viticultores y el funcionamiento ordenado de la cadena vitivinícola. Por lo tanto, consideran indispensable garantizar la continuidad de estos formularios como herramientas fundamentales para un sistema de trazabilidad robusto y verificable.
La carta ha sido firmada por representantes de varias provincias vitivinícolas, así como por organizaciones como la Unión Vitivinícola Argentina (UVA), Acovi y diversas cámaras vitivinícolas del país. Este respaldo colectivo subraya la importancia de la trazabilidad en el sector y la urgencia de actuar para proteger los intereses de todos los involucrados.
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