Un inicio de sesiones marcado por la ausencia
La 143° asamblea legislativa de apertura de sesiones ordinarias, la segunda bajo la gestión de Javier Milei, se llevó a cabo en un ambiente notablemente frío. Con más de 130 legisladores presentes, la sala contrastaba con la militancia que llenaba los palcos. La falta de quórum fue evidente, ya que solo se contaron poco más de 110 diputados de los 257 totales y 21 senadores de los 72. Esta situación plantea interrogantes sobre la cohesión del gobierno y la capacidad de Milei para gobernar en un contexto de creciente polarización política.
La Corte Suprema y la política de ausencias
En un giro irónico, mientras la Corte Suprema estuvo completa, con la presencia del nuevo juez Manuel García Mansilla, la asistencia de gobernadores fue escasa. Solo seis de los 24 mandatarios se hicieron presentes, lo que refleja una falta de apoyo regional hacia el gobierno. Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires, decidió no asistir, lo que se interpretó como una respuesta a las declaraciones de Milei sobre la intervención en la provincia. Esta dinámica de ausencias resalta la fractura en el panorama político argentino y la dificultad que enfrenta Milei para consolidar su liderazgo.
Un discurso sin contenido y la reacción de la oposición
El discurso de Milei fue criticado por su falta de contenido concreto. Juan López, de la Coalición Cívica, afirmó que no se anunciaron medidas significativas, más allá de un acuerdo con el FMI que ya se esperaba. La oposición, representada por Unión por la Patria y la Izquierda, se mostró distante, limitándose a aplaudir escasamente algunos puntos, como la baja de inflación. La tensión se hizo palpable en el recinto, especialmente durante el cruce entre Facundo Manes y Santiago Caputo. Este ambiente tenso y la falta de propuestas claras plantean un futuro incierto para la gestión de Milei.



