En una nueva audiencia del proceso que investiga la muerte de diego maradona, el neurocirujano Leopoldo Luque se presentó ante el tribunal y sostuvo que, de haber estado presente, el astro habría sido quien «contara la verdad» y lo defendiera. El caso gira en torno a los cuidados que recibió Maradona tras una operación por un hematoma subdural, y a la decisión de continuar su recuperación en una residencia privada en Tigre. La muerte ocurrió el November 25, 2026, apenas veintidós días después de la intervención quirúrgica, mientras el paciente estaba bajo un esquema de hospitalización domiciliaria con seguimiento médico particular.
El debate judicial, que comenzó el April 14, ha reunido testimonios médicos, peritajes psicológicos y relatos de familiares y allegados. En la duodécima audiencia en San Isidro, además de la declaración de Luque, prestó testimonio el intensivista Fernando Villarejo, quien expresó su desacuerdo con la salida del hospital hacia la casa. Villarejo afirmó que Maradona no reunía las condiciones necesarias para ser tratado en un entorno domiciliario y recomendó la internación en un establecimiento especializado, poniendo énfasis en las complicaciones derivadas de su historial de adicciones a alcohol y psicofármacos.
La defensa de Luque y las versiones de la familia
Frente al tribunal, Luque defendió la estrategia seguida por el equipo médico y aseguró que la postura del fallecido habría respaldado su accionar. Desde la defensa se insiste en que todas las decisiones se tomaron en un marco de consenso con el entorno y la familia. Una de las hijas de Maradona, Jana Maradona, declaró que en una conversación con los médicos se planteó la alternativa de una recuperación domiciliaria que fuera, según palabras relatadas por ella, «como una clínica de rehabilitación pero más cómoda». Jana explicó que se habló de opciones limitadas y que la negativa de Diego a ingresar a una institución especializada fue un factor determinante.
Peritajes médicos y críticas a la atención en la casa
Varios testigos han descrito la vivienda en Tigre como insuficiente para un plan de cuidados intensivos: falta de higiene, escasa adaptación de espacios y carencia de elementos médicos adecuados. Al menos una docena de personas coincidieron en señalar que la casa no cumplía con los estándares mínimos para una hospitalización domiciliaria de un paciente con la complejidad clínica de Maradona. El psicólogo forense Carlos Díaz aportó la mirada psiquiátrica: atribuyó a la pandemia un empeoramiento emocional del paciente y diagnosticó condiciones como trastorno bipolar y rasgos consistentes con trastorno narcisista de la personalidad, además de problemas de adicción, factores que, según él, aumentaban la vulnerabilidad del tratamiento fuera de un centro especializado.
Opinión de especialistas
El testimonio del intensivista Fernando Villarejo fue especialmente crítico: consideró que la decisión de trasladar a Maradona a una residencia fue inapropiada y defendió la necesidad de internación en una institución con recursos para monitorización continua. Villarejo detalló que la coordinación con prestadores como Swiss Medical fue anunciada por el equipo, pero que, a su juicio, eso no suplía la infraestructura ni la contención que requería el paciente. La controversia se centra en si la negativa del propio Maradona a ser internado en un centro especializado fue suficiente justificación para optar por un sistema domiciliario.
Condiciones en Tigre y el papel del entorno
Durante las audiencias se reconstruyó cómo la familia, el círculo íntimo y el equipo médico coincidieron en que la mejor alternativa, dadas las circunstancias, era la atención en la casa ubicada en Tigre, cerca de San Isidro. Testigos del entorno relataron conversaciones en las que se ponderaron las comodidades de la residencia frente a la incomodidad que implicaría una internación. Sin embargo, la fiscalía y varios peritos sostienen que esa decisión incrementó los riesgos, tanto por las condiciones materiales del inmueble como por la complejidad clínica del paciente.
Cargos, posibles consecuencias y próximos pasos
La causa tiene a Luque, a la psiquiatra Agustina Cosachov y a otros cinco profesionales de la salud imputados bajo la figura penal que en los hechos equivale a homicidio con posible dolo, esto es, por acciones u omisiones que sabían podían conducir a la muerte. Si la Justicia los condena, podrían enfrentar penas de hasta veinticinco años de prisión. Además, hay un octavo acusado que será juzgado por separado ante un jurado popular. El proceso sigue recabando pruebas y testimonios y, a medida que avance, la instrucción intentará determinar con precisión las responsabilidades en la cadena de decisiones que culminaron el November 25, 2026.
El juicio por la muerte de Diego Maradona continúa sumando declaraciones que contrastan versiones médicas, familiares y periciales. Entre reproches, recomendaciones clínicas y relatos personales, el tribunal deberá evaluar si las decisiones tomadas respecto a la hospitalización domiciliaria fueron razonables o si constituyeron una negligencia penalmente relevante. La atención pública permanece atenta a cada audiencia, que busca arrojar luz sobre un episodio que sigue generando controversia y dolor.
