En un contexto de creciente tensión política y militar en América Latina, el comandante de las disidencias de las FARC, conocido como Iván Mordisco, ha hecho un llamado a la unidad entre los diversos grupos guerrilleros de Colombia. En un mensaje difundido a través de redes sociales, Mordisco aboga por dejar de lado las diferencias históricas y unirse para enfrentar lo que él denomina el intervencionismo estadounidense. Este fenómeno ha mostrado su fuerza reciente en la región, especialmente en Venezuela.
Convocatoria a la alianza guerrillera
En un reciente video, el líder insurgente Mordisco hizo un llamado a los comandantes de diversas facciones guerrilleras. Entre ellas se encuentran el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la Segunda Marquetalia y el Ejército Popular de Liberación (EPL). Mordisco subrayó la necesidad urgente de una cumbre insurgente que reúna a todos los líderes armados de Colombia y América Latina. ¿Por qué es tan crucial este encuentro? La respuesta radica en la búsqueda de estrategias conjuntas para enfrentar los desafíos actuales.
Un llamado a la resistencia
La situación ha adquirido mayor gravedad tras el reciente ataque militar de Estados Unidos en Venezuela, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro. Este acontecimiento ha generado preocupación en diversos sectores de la política y la sociedad colombiana. En su mensaje, Mordisco afirmó que “basta de intervenciones militares” y que es hora de actuar unidos frente a lo que considera una agresión imperialista. “No somos fuerzas dispersas, somos herederos de una causa común”, subrayó.
Tensiones en la frontera colombo-venezolana
Las tensiones políticas son solo una parte del complejo panorama que afecta a la región. Grupos disidentes de las FARC y el ELN han estado involucrados en enfrentamientos violentos por el control territorial y el tráfico de cocaína en zonas críticas como Catatumbo y Arauca, situadas en la frontera con Venezuela. Este territorio no solo es estratégico por su ubicación, sino también por la abundancia de recursos ilícitos presentes en la zona.
La lucha por dominar estas áreas ha desencadenado un aumento preocupante de la violencia y la inseguridad en Colombia, afectando no solo a los habitantes locales, sino también a la estabilidad regional. La situación plantea interrogantes sobre el futuro de la frontera y la necesidad de una respuesta coordinada para enfrentar estos desafíos.
Impacto del intervencionismo en la región
La intervención de Estados Unidos en Venezuela ha desatado un fuerte rechazo en diversos sectores políticos y sociales de América Latina. En este contexto, el Comando Central del ELN ha expresado su apoyo a los llamados a la resistencia de las autoridades venezolanas. Según ellos, defender el legado de figuras históricas como Hugo Chávez es esencial ante esta nueva amenaza. La frontera colombo-venezolana, que se extiende por más de 2,200 kilómetros, se ha convertido en un punto clave de estas tensiones.
Reacciones del gobierno colombiano
La respuesta del gobierno colombiano, liderado por el presidente Gustavo Petro, ha sido firme y directa. Petro ha denunciado públicamente a Iván Mordisco ante la Corte Penal Internacional, señalando su participación en la violencia y el terrorismo que han afectado al país. El mandatario sostiene que las acciones de Mordisco y su grupo son parte de un patrón más amplio de crímenes de lesa humanidad. Esta denuncia, según Petro, es un paso crucial para abordar la situación de manera efectiva.
La lucha por la justicia
El abogado del presidente, Alejandro Carranza, ha declarado que la denuncia va más allá de incidentes aislados. Asegura que refleja un problema sistémico y organizado de violencia bajo el mando de Mordisco. Esta acción busca no solo justicia para las víctimas, que incluyen comunidades indígenas, afrodescendientes y líderes sociales, sino también garantizar que se tomen medidas contra quienes perpetúan la violencia desde posiciones de poder.
El llamado de Iván Mordisco a la unidad guerrillera pone de relieve la complejidad de la situación en Colombia. La inminente necesidad de un enfoque colectivo se hace evidente para enfrentar la intervención extranjera y las luchas internas que continúan afectando al país. La respuesta del gobierno y la comunidad internacional será fundamental para determinar el rumbo de los acontecimientos en esta región, marcada por años de conflicto.


