En el corazón de una creciente controversia se encuentra Demian Reidel, presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A., quien enfrenta serias acusaciones relacionadas con irregularidades en los procesos de contratación de la empresa estatal. Este escándalo ha captado la atención tanto de medios de comunicación como de la justicia, especialmente en lo que respecta a una licitación de servicios de limpieza en las centrales nucleares de Atucha I y Atucha II.
Las denuncias indican que las propuestas presentadas en este proceso fueron significativamente más altas que los precios históricos y que el contrato actual, lo que ha generado alarmas sobre la gestión interna de Nucleoeléctrica.
El contexto del escándalo
Reidel, quien tiene un sólido trasfondo como economista y físico, ha sido una figura destacada en el entorno del presidente Javier Milei. Desde su nombramiento en abril de como líder de Nucleoeléctrica, ha influido en decisiones estratégicas en el sector energético. Sin embargo, las recientes acusaciones han puesto a prueba su liderazgo y la integridad de la compañía.
Detalles de las acusaciones
Las irregularidades se centran en una licitación que buscaba contratar servicios de limpieza en áreas críticas de las plantas nucleares. Según informes, el proceso fue marcado por cambios en los criterios de admisibilidad y plazos reducidos, lo que limitó la competencia entre las empresas participantes.
De un total de nueve compañías que presentaron ofertas, solamente dos, LX Argentina y La Mantovana Servicios Generales, lograron pasar la evaluación inicial. Sin embargo, surgió controversia cuando Limpiolux fue incluida en la etapa económica sin haber sido evaluada previamente, lo que provocó cuestionamientos internos sobre la transparencia de los procedimientos.
Repercusiones dentro de Nucleoeléctrica
Tras la revelación de las denuncias, la junta directiva de Nucleoeléctrica tomó medidas drásticas, removiendo a Marcelo Famá, gerente general, y a Hernán Pantuso, gerente de coordinación administrativa. Ambos eran considerados aliados cercanos de Reidel, lo que sugiere profundas divisiones en la gestión de la empresa.
Impacto en la reputación de la empresa
Las acusaciones no son un hecho aislado. A principios de enero, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) presentó otra denuncia contra la administración de Reidel, relacionada con un contrato para la migración del sistema SAP de la empresa. Se alegó que el costo de este proyecto aumentó de forma inexplicable, pasando de 600,000 dólares a alrededor de 7 millones de dólares, lo que levantó serias dudas sobre la gestión financiera de Nucleoeléctrica.
La combinación de estos escándalos ha creado un entorno tenso en la empresa, poniendo en tela de juicio la eficacia de los controles internos y la transparencia en los procesos de contratación.
El futuro de Nucleoeléctrica y su liderazgo
El futuro de Nucleoeléctrica parece incierto a medida que las denuncias continúan surgiendo. La presión sobre Reidel ha aumentado, y su silencio ante las acusaciones solo ha alimentado las especulaciones sobre su capacidad para liderar la empresa en este clima adverso. La necesidad de una revisión exhaustiva de los procedimientos de contratación es evidente, especialmente considerando la importancia estratégica de Nucleoeléctrica en el panorama energético del país.
A medida que el gobierno de Milei busca privatizar partes de Nucleoeléctrica, la transparencia y la integridad de las operaciones de la empresa serán cruciales para ganar la confianza pública y asegurar inversiones futuras. La situación actual podría definirse como un momento decisivo para la compañía y su liderazgo.



