Saltar al contenido
4 junio 2026

Inversores exigen prima por el riesgo electoral y los bonos se resienten

Los mercados descuentan mayor riesgo electoral: bonos y CER reflejan primas más altas para vencimientos posteriores a 2027 mientras la actividad y la aprobación presidencial muestran señales de desgaste

Inversores exigen prima por el riesgo electoral y los bonos se resienten

En las últimas semanas los mercados de deuda argentina han vuelto a mostrar nerviosismo: la caída en la aprobación del presidente Javier Milei y la desviación entre rendimientos según vencimiento han encendido las alertas de inversores locales y extranjeros. Así, se aprecia una prima creciente en instrumentos que llegan más allá de la próxima elección, un síntoma claro de que el mercado está descontando la posibilidad de un cambio de rumbo político.

Al mismo tiempo, el índice bursátil y los títulos públicos operan con volatilidad por factores globales —como la incertidumbre en Medio Oriente y las decisiones de bancos centrales— y por elementos domésticos vinculados a la evolución de la actividad y la inflación. En este contexto el riesgo país y las cotizaciones de bonos en dólares y en pesos muestran una sensación de cautela que complica las lecturas optimistas.

Cómo reaccionan los bonos y la curva de rendimientos

Los inversores han comenzado a exigir una mayor rentabilidad por mantener deuda que vence después de la elección presidencial: por ejemplo, los títulos soberanos en moneda local atados al dólar con vencimiento en octubre de 2028 rinden alrededor de 8,3%, es decir una prima de unos 360 puntos básicos respecto a papeles similares que vencen en octubre de 2027. Esta distancia también se observa en los instrumentos protegidos por inflación, donde los bonos con vencimiento en junio de 2028 subieron de 5,5% a 7,9% en 30 días, mientras que los de junio de 2027 registran una tasa real negativa de -1,2%.

Indicadores de mercado y primas por horizonte

Las Credit Default Swaps (CDS) muestran una probabilidad de default estimada en torno al 5% para el próximo año, que aumenta a 22% a tres años y se aproxima al 60% en una década, según cálculos de Max Capital y Portfolio Personal Inversiones. Esa estructura revela que los participantes valoran de forma muy distinta el riesgo en función del calendario electoral y de pagos de deuda, que se concentra entre 2027 y 2033.

Factores políticos: encuestas, mensajes oficiales y el temor al regreso

Las encuestas recientes muestran un descenso en la aprobación presidencial: según la encuesta LatAm Pulse conducida por AtlasIntel para Bloomberg, la aprobación de Javier Milei cayó a 35,5% en abril, con una desaprobación que trepó a 63%; a comienzos de año esos números eran 44% y 51,6% respectivamente. Ese deterioro en la percepción pública alimenta la prima electoral que exigen los mercados para exposiciones más lejanas en el tiempo.

El debate sobre el retorno a modelos anteriores

En el mercado local existe la referencia conocida como Kuka, término que compone la idea de políticas intervencionistas y populistas del pasado. El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró ante inversores que «la probabilidad del riesgo Kuka es cero», pero los precios en los mercados parecen poner en duda esa seguridad. El resultado es una tensión entre declaraciones oficiales y la valoración que hacen los agentes financieros.

Economía real, actividad y expectativas

La dinámica del sector real añade presión: sectores como manufactura, comercio y construcción no acompañan el rebote que muestran las exportaciones tras la recesión de 2026-2026. La actividad económica muestra señales de retroceso reciente: el indicador mensual registró una caída del 2,6% en febrero —el último dato disponible—, y la inflación interanual se mantuvo elevada en torno al 32,6% en marzo. Ese cuadro explica por qué la opinión pública y los mercados empiezan a mirar con atención la proximidad electoral.

Analistas locales como Miguel Kiguel y consultoras como Econviews subrayan que la preocupación es si la mejora económica será suficiente y lo bastante rápida para revertir la imagen pública. Además, investigadores como Pedro Siaba Serrate de PPI destacan la desigualdad en la recuperación: un fuerte empuje por exportaciones de productos primarios contrasta con baja actividad en áreas más intensivas en empleo, sobre todo en el Gran Buenos Aires.

Contexto de mercado local: índices, bonos y la agenda del Tesoro

En la plaza doméstica, el S&P Merval en dólares se mostró a la baja mientras que la versión en pesos subió marginalmente; los ADRs en Nueva York operaron mixtos, con subas destacadas en Cresud y caídas en Loma Negra. Entre los bonos, el Bonar 2035 perdió cerca de 1,8% y el Global 2041 alrededor de 1,3%, y el riesgo país medido por JP Morgan se ubicó cerca de 582 puntos básicos.

El Ministerio de Economía continúa con una estrategia de estiramiento de plazos: en la próxima licitación ofrece un menú que combina instrumentos de corto plazo —una Lecap a 43 días y una Lelink a septiembre de 2026— con opciones de mayor duración como bonos CER, títulos dollar linked a 2028 y un nuevo bono dual a 2029. Las decisiones sobre esa oferta serán vigiladas por inversores que buscan señales de acceso a liquidez y manejo de vencimientos.

En síntesis, el mercado de deuda argentino está poniendo precio a la incertidumbre política y a la evolución económica: la prima para el «día después» de la actual administración se traduce en curvas más empinadas y en mayores exigencias de rendimiento para plazos largos, un reflejo de la interacción entre encuestas, datos macro y la secuencia de pagos futuros.

Autor

Javier Ortega

Javier Ortega, bilbaíno de 58 años con estilo casual, rememora haber seguido la larga huelga industrial en la ría de Nervión y entrevistar a trabajadores en astilleros. Sostiene un periodismo que visibiliza a quienes quedan fuera del poder; guarda archivos fotográficos de la transformación industrial de Euskadi.