En Washington se presentó un nuevo mecanismo internacional impulsado por el presidente Donald Trump conocido como Board of Peace, que busca coordinar la reconstrucción y la seguridad en la franja de Gaza tras años de conflicto. El Ejecutivo de Estados Unidos anunció una contribución anunciada de US$10.000 millones para la iniciativa, mientras que países aliados comprometieron paquetes de ayuda y contingentes para una futura fuerza multilateral.
La puesta en marcha del foro suscitó tanto adhesiones como críticas. A favor, se puso en evidencia la voluntad de varios gobiernos y organizaciones de participar en la reconstrucción. En contra, analistas y diplomáticos señalaron la falta de claridad sobre la gobernanza, la asignación de recursos y la relación con organismos existentes como la ONU.
Compromisos financieros y discrepancias informativas
Trump declaró que Estados Unidos aportaría US$10.000 millones al proyecto, aunque no detalló cómo se distribuirán esos fondos. Informes posteriores señalaron diferencias en el total de promesas de los países miembros: algunas fuentes mencionaron que nueve naciones ofrecieron un paquete cercano a US$9.000 millones, mientras que otras cifras oficiales hablan de alrededor de US$7.000 millones comprometidos por ese grupo. Esa variación ha alimentado inquietudes sobre la transparencia y la rendición de cuentas en el uso del dinero.
Países y actores que se sumaron
Una amplia lista de Estados manifestó su adhesión al Board of Peace, desde naciones de Asia y Oriente Medio hasta países europeos y latinoamericanos. Entre los que publicaron su intención de colaborar figuran Argentina, Indonesia, Marruecos, Catar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kazajistán, Uzbekistán y Kuwait, entre otros. Además, organizaciones como FIFA anunciaron aportes concretos para proyectos sociales y deportivos en Gaza.
Ofrecimientos militares y el papel de Argentina
En la inauguración, el presidente argentino Javier Milei ofreció que su país aporte efectivos para tareas de estabilización y puso a disposición la agencia conocida como Los Casco Blancos, vinculada al Ministerio de Relaciones Exteriores y con trayectoria en asistencia humanitaria internacional. Milei defendió una diplomacia activa y dijo que la participación de Argentina refleja una nueva orientación en su política exterior basada en la defensa de derechos fundamentales.
Otros Estados anunciaron su disposición a enviar tropas o personal policial. Indonesia comunicó su intención de asumir un rol relevante en el mando combinado de la fuerza de estabilización y llegó a ofrecer hasta 8.000 efectivos si el operativo se confirma. Marruecos también anunció el envío de militares y policías que, según sus declaraciones, contribuirán a la formación de fuerzas locales en Gaza.
Objetivos operativos: seguridad y desarme
El Board of Peace plantea que una prioridad sea la creación de una fuerza internacional de estabilización para garantizar la seguridad y avanzar en el desarme de Hamas, demanda central de Israel incluida en el cese de hostilidades negociado previamente con mediación de Estados Unidos, Catar y Egipto. Sin embargo, existe escepticismo sobre la voluntad de las partes armadas en Gaza de aceptar desmantelar arsenales y mandos que consideran legítimos.
Críticas, dudas institucionales y relaciones con la ONU
Expertos y organizaciones han cuestionado la estructura del Board of Peace: el presidente Trump conservaría poderes decisorios sobre el organismo, incluida la posibilidad de seguir al frente tras dejar la Casa Blanca, y se barajó que ciertos miembros permanentes podrían pagar grandes sumas para mantener su estatus. Para algunos observadores, eso convierte al foro en una iniciativa con tintes personales y en competencia potencial con los mecanismos multilaterales tradicionales.
La relación con la Organización de las Naciones Unidas fue tema central en las discusiones. Trump aseguró que su proyecto busca fortalecer a la ONU y «cuidarla», pero críticos temen que la nueva entidad pretenda suplantar roles de la organización internacional sin un marco claro de cooperación. A su vez, la ONU enfrenta desafíos financieros y operativos que complican una integración sencilla entre ambos esquemas.
Impacto humanitario y próximos pasos
El plan del Board of Peace incluye la reconstrucción de infraestructuras, gobernanza temporal y programas sociales. Informes de la salud en Gaza registraron víctimas y necesidades sanitarias significativas desde el alto el fuego, lo que subraya la magnitud del reto humanitario. La iniciativa también propone comités técnicos y la participación de actores no estatales para gestionar proyectos cotidianos en la franja.
En los próximos meses la agenda deberá aclarar cómo se administrarán los fondos, qué reglas regirán la fuerza de estabilización y cómo se coordinarán las aportaciones de los distintos países sin duplicar esfuerzos con la ONU u otros organismos multilaterales. Mientras tanto, el lanzamiento colocó sobre la mesa una propuesta ambiciosa que mezcla diplomacia, seguridad y reconstrucción en un escenario frágil y complejo.



