En enero de, Argentina enfrentó un nuevo aumento en su inflación, marcando el quinto mes consecutivo de esta tendencia. Este fenómeno se desarrolla en un contexto de cambios administrativos, como la reciente renuncia del director de la agencia nacional de estadísticas, INDEC, tras diferencias con el presidente Javier Milei. Los precios al consumidor se elevaron un 2.9% respecto a diciembre, superando la estimación media de 2.4% realizada por analistas de Bloomberg.
De acuerdo con los datos de INDEC, la tasa de inflación interanual se situó en 32.4%. Las categorías que más impulsaron este incremento incluyen alimentos, restaurantes, hoteles y servicios públicos. Esta situación se inscribe dentro de la estrategia de Milei, quien enfrenta las secuelas de medidas de austeridad y el impacto de sus decisiones económicas.
Consecuencias de la renuncia del jefe de INDEC
La dimisión de Marco Lavagna, exjefe de INDEC, ocurrió en un momento crítico. El presidente Milei decidió posponer la implementación de una nueva metodología para calcular la inflación, la cual iba a ser presentada en el informe de enero. Esta metodología buscaba actualizar el índice, que se basa en un conjunto de bienes que no ha cambiado en dos décadas, y que muchos consideran obsoleto.
Revisión del programa del FMI
En la misma semana, representantes del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegaron a Buenos Aires para evaluar el programa de 20 mil millones de dólares del gobierno argentino. Se espera que aborden específicamente el calendario de la nueva metodología de medición de la inflación. Hasta el momento, el FMI no ha comentado sobre la decisión de Milei de retrasar esta actualización.
Desafíos en la política económica del gobierno
El ministro de Economía, Luis Caputo, intenta manejar las repercusiones de la renuncia de Lavagna, asegurando que los bonos vinculados a la inflación no se vieron afectados. Caputo afirmó que la salida de Lavagna fue en buenos términos, aunque existían desacuerdos sobre el momento adecuado para implementar el nuevo conjunto de bienes, que se espera que dé mayor peso a servicios que no existían hace veinte años.
A pesar de que las tasas de inflación mensual han disminuido desde que Milei asumió el cargo, el presidente enfrenta el desafío de avanzar con su agenda de austeridad mientras controla la inflación. Tras alcanzar un 1.5% de inflación mensual a mediados de, los precios han comenzado a aumentar nuevamente debido a diversos factores.
Expectativas para el futuro
Las proyecciones para los próximos meses indican que los riesgos de un aumento en la inflación son significativos. En febrero, se anticipan nuevos aumentos en las tarifas de electricidad y gas, lo que podría repercutir en el presupuesto de los consumidores. Con el regreso a clases en el hemisferio sur, los costos de educación y ropa también tienden a incrementarse en marzo.
A pesar de estos desafíos, economistas consultados por el Banco Central prevén que la inflación podría moderarse a un ritmo más lento durante este año. Se estima que la inflación anual podría cerrar en 22% para finales de, aunque este pronóstico está sujeto a cambios dependiendo de las políticas implementadas y de la evolución económica.



