La sesión de la Cámara de Diputados destinada a discutir la Reforma laboral se vio alterada por un episodio que trascendió a las redes y las crónicas parlamentarias. En medio del debate, la diputada Florencia Carignano (Unión por la Patria) fue filmada manipulando cables en el escritorio donde trabajan los taquígrafos, lo que dejó sin servicio varios micrófonos y generó el enojo inmediato de la diputada Lilia Lemoine (La Libertad Avanza). El suceso, difundido en video, encendió un cruce público entre bancadas y derivó en reclamos formales por posibles sanciones.
Los hechos ocurrieron en el marco del tratamiento del proyecto impulsado por el oficialismo y atraen la atención por la mezcla de tensiones políticas y la interrupción del funcionamiento técnico del recinto. Además de la denuncia pública en redes por parte de legisladores oficialistas, el episodio activó referencias al artículo 188 del reglamento de la Cámara, citado como vía para evaluar medidas disciplinarias que incluso podrían culminar en la expulsión de un miembro, según lo previsto en las normas parlamentarias.
Qué pasó en el recinto
Según registros audiovisuales difundidos por legisladores, Carignano, que representa a la provincia de Santa Fe y se manifestó crítica del proyecto laboral, se acercó al área donde estaban los terminales y desconectó al menos cuatro cables conectados a los equipos de los taquígrafos. En el momento hubo reacciones airadas en el estrado y la diputada Lemoine reaccionó en voz alta: la filmación la muestra gritando e increpando a su colega mientras exhibía su versión de los hechos en redes sociales.
Impacto técnico y reacción de autoridades
La consecuencia inmediata fue práctica: oradores que intentaron hablar experimentaron fallas en los micrófonos. El presidente de la Cámara advirtió que las interrupciones se debieron a la manipulación de cables y personal técnico trabajó para restaurar el equipamiento, aunque desde la bancada libertaria advirtieron que persistieron problemas. La situación motivó que Lemoine denuncie lo ocurrido públicamente y sus colegas de bancada pidieran medidas contra Carignano por lo que definieron como una vandalización de equipos parlamentarios.
Acusaciones, normas y pedidos de sanción
La discusión no quedó sólo en lo técnico: Lemoine acusó a Carignano de agredir a los trabajadores que realizan la taquigrafía y solicitó la intervención del cuerpo para evaluar sanciones. En su demanda citó el artículo 188 del reglamento de la Cámara, que habilita procedimientos disciplinarios cuando la gravedad de las faltas lo justifica y que puede dar lugar a votaciones sin debate para considerar la aplicación de facultades previstas en la Constitución, incluida la expulsión prevista en el artículo 66, si así lo estiman los diputados.
Clima de la sesión y episodios simultáneos
El episodio se inscribió en una sesión ya caldeada por la discusión de la reforma laboral, donde el oficialismo consiguió por estrecho margen el quórum necesario y se vivieron tensiones en varios pasajes. Hubo intervenciones tensas entre bloques, chispazos verbales, y gestos simbólicos: por ejemplo, el diputado Horacio Pietragalla llevó una cadena al estrado como símbolo de rechazo a la iniciativa; en otro momento un legislador bromeó diciendo “no soy Bad Bunny” al recibir aplausos. Estas escenas reflejan una jornada de fuerte polarización y teatralidad en el recinto.
Posibles derivaciones institucionales
El debate sobre sanciones ahora deberá transitar los canales internos: la Cámara puede, a propuesta del presidente o por moción de cualquier miembro, convocar a una votación sin discusión para determinar si procede aplicar las sanciones a que alude el reglamento. En el centro del análisis estarán la prueba audiovisual y los testimonios del personal técnico, además de las consideraciones políticas que cada bloque llevará a la discusión.
Más allá del resultado que adopten los diputados, el episodio puso en evidencia la fragilidad operativa que generan actos de este tipo y el valor del procedimiento parlamentario para restablecer el orden. También abrió un debate sobre los límites de la protesta dentro del recinto y las sanciones acordes cuando la conducta de una diputada o diputado afecta el normal desarrollo de la sesión.
En síntesis, la desconexión de equipos por parte de una legisladora derivó en denuncias públicas, pedidos de expulsión y la intervención del reglamento interno, todo en el marco de un proceso legislativo tenso por la tramitación de la reforma laboral impulsada por el oficialismo.



