El 12.02.2026, una nueva serie de incendios en el Vía Parque Isla Salamanca provocó densas columnas de humo que se hicieron visibles desde múltiples barrios del norte de Barranquilla. Residentes de sectores como Riomar, Villa Carolina y la vía 40 compartieron imágenes de la humareda, que volvió a encender la preocupación pública sobre la recurrencia de las quemas en este ecosistema protegido.
Las autoridades ambientales y los brigadistas de Parques Nacionales Naturales de Colombia se desplazaron al lugar para atender los focos activos; sin embargo, organizaciones locales y vecinos advierten que la emergencia no es puntual sino parte de un patrón que se repite con frecuencia y genera efectos acumulativos sobre la biodiversidad y la salud humana.
Un problema persistente y de largo alcance
Las quemas en Isla Salamanca llevan años afectando tanto la reserva natural como la calidad del aire en Barranquilla. Informes de Parques Nacionales indican que, en la última década, los incendios han alcanzado más de 1.130 hectáreas de la reserva, una cifra que explica por qué la recuperación de especies clave, como el mangle, puede tardar hasta 40 años en completarse. Los daños no solo son territoriales: alteran ciclos ecológicos, desplazan fauna y fragmentan hábitats costeros que dependen de conexiones hidráulicas frágiles.
Impactos sociales y sanitarios
La humareda derivada de estas conflagraciones genera molestias inmediatas: cenizas sobre viviendas, reducción de la visibilidad y olores persistentes. Vecinos de Villa Campestre, Siape y otros sectores han reportado irritación ocular, afecciones respiratorias y la necesidad de mantener cerradas puertas y ventanas para proteger a niños y adultos mayores. Líderes comunitarios describen las quemas como una especie de temporada anual de humo, con episodios que pueden repetirse varias veces en un mismo mes.
Vulnerabilidad poblacional
Los grupos más afectados incluyen personas con enfermedades respiratorias, adultos mayores y menores de edad. Aunque las brigadas han logrado en ocasiones controlar incendios el mismo día, el efecto acumulado de repetidas exposiciones al humo tiene consecuencias a mediano y largo plazo en la salud pública local.
Respuesta institucional y limitaciones
Frente a la emergencia, Parques Nacionales Naturales de Colombia informó que sus brigadas se encuentran sobre el terreno realizando labores de contención: instalación de líneas de agua, monitoreo de condiciones climáticas y coordinación con bomberos y autoridades locales. Desde diferentes estaciones de bomberos del Atlántico y Magdalena hasta refuerzos desde Bogotá, más de cien brigadistas han sido movilizados para labores combinadas por tierra y aire.
No obstante, la entidad aún no ha divulgado cifras exactas sobre la extensión del fuego en este episodio ni el número total de focos. Las imágenes y testimonios permiten inferir que muchos incendios se originan en áreas de difícil acceso y en coberturas vegetales densas, lo que complica la acción inmediata y prolonga el riesgo de reavivamientos.
Posibles causas y responsabilidad
Autoridades y líderes locales apuntan a actividades ilegales como la extracción de carbón vegetal y la caza furtiva como causantes frecuentes de las conflagraciones. La hipótesis de incendios provocados ha sido reiterada en comunicados y reportes periodísticos, lo que subraya la necesidad de no solo apagar llamas sino también de investigar, judicializar y disuadir estas prácticas.
Estrategias de restauración y desafíos futuros
Desde las oficinas ambientales se han implementado medidas de recuperación que incluyen siembras directas, rehabilitación de caños y retiro de especies invasoras. Sin embargo, la restauración de un ecosistema tan complejo exige tiempos prolongados y recursos sostenidos. El restablecimiento de los corredores hídricos y la regeneración del sistema de manglar dependen de procesos naturales lentos y de la continuidad de los esfuerzos humanos.
Especialistas y líderes ambientales coinciden en que, sin una estrategia integral que combine prevención, control, sanción a responsables y financiación para restauración, las quemas podrían intensificarse. Además, alertan sobre la necesidad de fortalecer la articulación entre comunidades locales, entes territoriales y la nación para proteger un patrimonio natural que no solo tiene valor ecológico sino también económico y social.
Qué puede hacer la ciudadanía
La población puede contribuir reportando rápidamente cualquier indicio de fuego, evitando prácticas de riesgo en zonas rurales y apoyando iniciativas de vigilancia comunitaria. También es clave exigir a las autoridades mayor presencia preventiva y transparencia en procesos de investigación. La protección de Isla Salamanca requiere un esfuerzo sostenido donde la participación ciudadana complemente las acciones institucionales.
En síntesis, los hechos del 12.02.2026 reiteran una alarma conocida: las quemas en el Vía Parque Isla Salamanca no son incidentes aislados, sino parte de una dinámica que reclama soluciones estructurales para evitar la pérdida irreversible de un ecosistema estratégico para la región Caribe.



