El 1 de enero de 2026 marcó el inicio de una nueva era en la política comercial de México, con la implementación de aranceles a productos importados de países que no mantienen acuerdos de libre comercio con la nación. Esta medida busca proteger la industria local y asegurar la estabilidad laboral en sectores clave.
Con la modificación arancelaria publicada en el Diario Oficial de la Federación, se establece una nueva estructura impositiva que afecta 1,463 categorías de productos provenientes de naciones como China, India y Brasil. Los aranceles varían desde el 5% hasta un 50%, siendo los automóviles importados de Asia los más gravados.
Objetivos de la política arancelaria
El gobierno mexicano, encabezado por Claudia Sheinbaum, argumenta que esta medida busca salvaguardar alrededor de 350,000 empleos en sectores industriales considerados sensibles. La política está alineada con el Plan México, una estrategia económica diseñada para aumentar el contenido nacional en las cadenas de producción y generar hasta 1.5 millones de nuevos puestos de trabajo.
La Secretaría de Economía ha enfatizado que esta modificación no está orientada a países específicos, sino que se plantea como un esfuerzo por beneficiar a la población mexicana en general. Sin embargo, la medida ha suscitado preocupaciones sobre su impacto en los precios de los consumidores y en las pequeñas empresas que dependen de insumos importados.
Impacto en la industria automotriz
La industria automotriz mexicana ha sido una de las principales beneficiarias de estas nuevas tarifas, especialmente ante la creciente popularidad de los vehículos eléctricos de marcas chinas como BYD. Previamente, estos vehículos enfrentaban un arancel del 20%, pero con la nueva tarifa del 50%, se espera que se fortalezcan los fabricantes locales y se reduzca la competencia desleal.
Los líderes del sector automotriz han acogido con satisfacción esta medida, ya que les proporciona un escudo protector contra la competencia internacional. El gobierno estima que los nuevos aranceles podrían generar ingresos adicionales de hasta 70 mil millones de pesos anuales, lo que podría destinarse a fomentar más la producción local.
Cambios en la importación de alimentos básicos
Además de los aranceles en el sector automotriz, el gobierno también ha reinstaurado tarifas a productos alimenticios esenciales como la carne, leche, frijoles y arroz. Esta decisión responde a la necesidad de regular las importaciones de alimentos y reducir la dependencia de productos que pueden obtenerse localmente.
El decreto, publicado el 31 de diciembre de 2026, indica que las exenciones de aranceles que se aplicaron durante la pandemia fueron temporales y ya no son justificables en el contexto actual. Se busca así fortalecer el mercado interno y aumentar la autosuficiencia alimentaria en México.
Medidas de transición y vigilancia
Para evitar un impacto abrupto en el comercio, se han establecido períodos de transición para las empresas importadoras que ya tienen contratos en vigor. Estas podrán mantener los beneficios de la exención de aranceles hasta marzo de 2026, garantizando así un ajuste gradual a las nuevas regulaciones.
Asimismo, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) estarán monitoreando los precios y asegurando que se cumplan las normas sanitarias, con el objetivo de proteger al consumidor final de posibles abusos.
Con la modificación arancelaria publicada en el Diario Oficial de la Federación, se establece una nueva estructura impositiva que afecta 1,463 categorías de productos provenientes de naciones como China, India y Brasil. Los aranceles varían desde el 5% hasta un 50%, siendo los automóviles importados de Asia los más gravados.0



