Ian Lucas ganó MasterChef Celebrity con un menú homenaje a su familia

En una definición que mantuvo en vilo a la audiencia, Ian Lucas se convirtió en el campeón de MasterChef Celebrity. La final se transmitió con el condimento extra de la incertidumbre característica de estas instancias: por razones de producción se graban ambas posibles soluciones y sólo el jurado conoce el resultado real hasta la emisión, por eso los contendientes vivieron la apertura del veredicto casi como el público. El anuncio definitivo llegó el 19 de marzo de 2026, alrededor de las 22.39, cuando Damián Betular nombró al ganador.

El triunfo puso en primer plano a un joven de 27 años que venía del mundo del streaming: youtuber, cantante y con una comunidad digital amplia, pero aún reciente como figura de la tele tradicional. Los días posteriores a la final se notó un cambio inmediato en la calle: saludos, piropos y la sorpresa de quienes lo descubrieron por el programa. Ian admitió sentirse abrumado por el cariño, especialmente el de personas adultas que lo llamaron incluso «bombón» en la vía pública, y celebró el reconocimiento al esfuerzo puesto durante seis meses de competencia.

La final: formato, jurado y tensión

La instancia decisiva exigió a los dos finalistas preparar un menú completo de tres pasos frente a los ojos críticos de Donato De Santis, Germán Martitegui y Damián Betular. El cara a cara duró dos horas y cada preparación fue analizada con atención por la técnica y la historia detrás de los platos. Además de familiares y ex participantes en el estudio, la dinámica de producción —grabar ambas posibilidades— agregó una capa de dramatismo: Ian y su rival, Sofía «La Reini» Gonet, esperaron en vivo la verificación de la toma válida antes de celebrar.

El menú que conmovió

Para la entrada, Ian propuso una fainá con provolone, pimientos asados y anchoas marinadas; el jurado reconoció en ese plato una carga emotiva que tocó especialmente a Donato. En el principal presentó una milanesa de bife con hueso acompañada de lingüinis negros con manteca de ajo confitado, un guiño a las milanesas que marcaban su infancia. El postre fue una reinterpretación del clásico arroz con leche de su abuela, transformado para la final con caramelo y frutas. El conjunto final le valió el triunfo y los elogios por técnica y coherencia conceptual.

La escena familiar y la emoción pública

La presencia de su familia en el estudio fue un elemento central de la noche: su abuela Lidia estuvo entre las butacas y no pudo contener las lágrimas, replicando la emoción que se vivió durante la grabación. Ian mismo reconoció su dificultad para mostrarse vulnerable en público: históricamente evita que lo vean llorar, pero la final le permitió reconciliarse con ese gesto y dejar aflorar los sentimientos. Contó que su familia es su motor y que la consagración representó, además de un premio, una justicia al esfuerzo personal.

Reacciones en la calle y rumores

Tras la emisión, Ian habló del repentino interés del público: más saludos, piropos y propuestas para presentaciones. También tuvo que lidiar con rumores, entre ellos una historia que lo vinculó mediáticamente con Evangelina Anderson. El influencer explicó que fue una situación que ya quedó atrás y que muchos comentarios provinieron de frases sacadas de contexto. Señaló que no está habituado al universo mediático tradicional y que en el programa aprendió a manejar esa exposición con cierta torpeza pero buena onda.

Trayectoria, aprendizajes y planes

Ian ingresó al certamen como uno de los participantes menos conocidos en el circuito de la televisión convencional, aunque contaba con una comunidad digital extensa. Su progreso en el programa se atribuye a una actitud estudiosa: escuchó devoluciones de los jueces, pulió técnicas y llevó a la final un menú que narró su historia familiar. Entre sus raíces figura Banfield y una etapa de tres años en México, experiencias que delinearon su mirada culinaria y humana.

El premio de 50 millones de pesos fue anunciado como la recompensa principal, pero Ian prefirió postergar la revelación del destino del dinero: dijo que lo anunciará en los próximos días y que quiere asignarlo con justicia, valorando el sacrificio realizado. Además, remarcó la importancia de soñar en grande y trabajar duro, lema que lo acompañó durante la competencia y que atraviesa sus proyectos futuros.

Un cierre emotivo

El momento del anuncio final fue íntimo y emotivo: al escuchar su nombre, Ian se arrodilló y se dejó llevar por las lágrimas delante de todos, una imagen que sintetiza el cruce entre la teleentretención y lo personal. Para muchos espectadores esa escena cerró una temporada donde, además de técnica, prevalecieron las historias humanas detrás de cada plato.