Tras los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela el martes 30 de junio miles de familias se encuentran en refugios temporales. La situación exige una respuesta organizada y respetuosa de los derechos humanos. En este contexto, la organización Laboratorio de Paz ha publicado dos guías prácticas para garantizar que estos refugios cumplan con condiciones mínimas de dignidad.
El doblete sísmico dejó un saldo trágico de 1.943 fallecidos y 10.571 heridos según el balance informado por Jorge Rodríguez presidente de la Asamblea Nacional. Ante esta emergencia, Laboratorio de Paz ha destacado la importancia de que los refugios temporales garanticen habitabilidadacceso al agua potablesaneamientoinformación claraprotección frente a la violenciapermanencia de las familiasparticipación de las personas afectadas y una distribución transparente y equitativa de la ayuda.
La importancia de un enfoque basado en derechos humanos
Laboratorio de Paz ha señalado que muchos de los problemas que surgen después de una catástrofe no son consecuencia directa del desastre, sino de una administración inadecuada de los refugios. Situaciones como el hacinamiento la falta de agua potable la separación de familias la distribución arbitraria de la ayuda o la exposición de mujeres, niñas, niños, personas mayores y personas con discapacidad a nuevos riesgos pueden prevenirse si se sigue un enfoque basado en derechos humanos.
«La prioridad absoluta continúa siendo salvar vidas. Pero, al mismo tiempo, comienza otra etapa igualmente decisiva: la reubicación temporal de miles de personas que ya no pueden regresar a sus hogares. Las decisiones que se adopten durante estos días determinarán si los refugios ayudan a la recuperación o si terminan generando nuevas vulneraciones de derechos», señaló Laboratorio de Paz.
Aprender del pasado para evitar errores
La organización recordó el deslave que devastó el estado Vargas en 1999 y cómo, en aquel entonces, Venezuela contaba con mayores capacidades institucionalesmás recursos económicos y una estructura estatal más sólida que la actual. Laboratorio de Paz subrayó la importancia de no repetir los errores del pasado en un contexto de mayor fragilidad institucional.
Con el objetivo de facilitar la aplicación de estos principios, Laboratorio de Paz presentó dos nuevas publicaciones. La primera, «Lineamientos mínimos para refugios temporales en Venezuela«, está dirigida a autoridades, equipos de protección civil, gobiernos locales, organizaciones humanitarias y personas responsables de administrar refugios. El documento organiza la gestión de un refugio alrededor de doce decisiones fundamentales —desde la selección del edificio hasta el cierre del refugio— e incorpora listas de verificación, recomendaciones prácticas y criterios basados en estándares internacionales.
La segunda publicación, «10 preguntas sobre refugios dignos«, está dirigida principalmente a las personas damnificadas. Mediante un lenguaje sencillo, ilustraciones y una lista de verificación, explica cuáles son los derechos que toda persona debería esperar que sean respetados mientras permanece temporalmente en un refugio.
Herramientas para una respuesta humanitaria respetuosa
Ambos documentos se apoyan en referencias ampliamente reconocidas, entre ellas el Manual Esfera las directrices del ACNUR y otros instrumentos internacionales sobre acción humanitaria y derechos humanos. Su mensaje central es sencillo: perder una vivienda no significa perder los derechos.
«Después de un desastre las personas no dejan de ser titulares de derechos. Cambia el lugar donde viven, pero el Estado mantiene la obligación de garantizar condiciones mínimas de dignidad. Un refugio no puede convertirse en un espacio de improvisación; debe organizarse siguiendo estándares internacionales que existen precisamente para evitar nuevos daños después de la emergencia», señaló Laboratorio de Paz.
La organización invitó a instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil, iglesias, universidades, medios de comunicación, equipos de voluntariado y comunidades afectadas a utilizar y difundir ambos materiales como herramientas para fortalecer una respuesta humanitaria respetuosa de los derechos humanos.
«La solidaridad ciudadana seguirá siendo indispensable durante toda esta emergencia. Pero la solidaridad, por sí sola, no sustituye las obligaciones del Estado. Un refugio digno no depende únicamente de la buena voluntad: depende de cumplir reglas que la comunidad internacional ha construido durante décadas para proteger a las personas cuando más lo necesitan», recomendó Laboratorio de Paz.



