Gastaron 15.5 millones en Facebook e Instagram: gasto publicitario de Nuevo León en 90 días

Los datos públicos de la biblioteca de anuncios de Meta ponen sobre la mesa un gasto de 15.5 millones de pesos en publicidad pagada en Facebook e Instagram durante un periodo de 90 días. La cifra, desglosada por cuentas vinculadas a autoridades estatales y personas cercanas al gobierno, coincide con un momento de discusión presupuestal en el Congreso de Nuevo León y ha provocado cuestionamientos sobre la naturaleza y el origen de los recursos.

Según los registros consultados, los anuncios que se activaron en ese lapso incluyen desde la difusión de actividades oficiales hasta piezas orientadas al posicionamiento de imagen. La herramienta pública de Meta permite ver montos, duración y contenido promovido, aunque no especifica la fuente exacta del financiamiento, lo que mantiene abiertas interrogantes sobre si se trató de gasto público o de inversiones privadas.

Quiénes pagaron los anuncios y cuánto se gastó

Los reportes colectivos suman 15.5 millones de pesos y detallan aportaciones individuales. El gobernador Samuel García Sepúlveda aparece con cerca de 8 millones de pesos en anuncios digitales. En paralelo, Mariana Rodríguez, titular de Amar a Nuevo León y esposa del gobernador, destinó aproximadamente 4.7 millones de pesos. El secretario general de Gobierno, Miguel Flores, registró un gasto de 2.8 millones de pesos.

Juntas, estas cifras equivalen a un promedio mensual superior a 5 millones de pesos empleado únicamente en pautas dentro de las plataformas de Meta. Los detalles publicados muestran fechas de activación y tipos de contenido, pero la biblioteca de anuncios no aclara si esos fondos forman parte del presupuesto estatal o si provienen de recursos ajenos al erario.

Tipo de contenidos promovidos y límites de transparencia

Los anuncios identificados incluyen: comunicaciones sobre actividades oficiales, mensajes institucionales, difusión de logros de la administración y piezas destinadas al posicionamiento público de funcionarios. Esa combinación —informativa e imagen— es visible en los registros, pero su clasificación exacta y la justificación presupuestal no aparecen en la plataforma.

Qué datos entrega la plataforma

La biblioteca de anuncios de Meta permite a cualquier persona consultar quién contrató un anuncio, cuánto se gastó, en qué fechas estuvo activo y qué tipo de contenido fue impulsado. No obstante, la herramienta no indica el origen del financiamiento ni la imputación contable, por lo que la interpretación del gasto exige cruces con información oficial que, por ahora, no está explícita en los registros de Meta.

Implicaciones para la rendición de cuentas

Especialistas en transparencia y actores políticos han señalado que la publicidad pública debe priorizar la difusión de servicios y programas antes que el fortalecimiento de imágenes personales. Al aparecer montos importantes sin un desglose claro, surgen demandas para regular con mayor precisión el uso de recursos en campañas digitales y para establecer límites que eviten la confusión entre comunicación institucional y promoción individual.

Contexto político y reacciones

El consumo de publicidad digital por parte de altos funcionarios se da en un escenario de tensión entre el Ejecutivo estatal y el Congreso local en torno al presupuesto. Para críticos, la inversión en redes sociales en momentos de debate presupuestal abre dudas sobre prioridades y transparencia. Para otros, la difusión en plataformas como Facebook e Instagram es una herramienta útil para comunicar logros gubernamentales, siempre que esté debidamente justificada y documentada.

La información pública disponible facilita la supervisión ciudadana, pues cualquier persona puede revisar los anuncios y sus parámetros en la biblioteca de anuncios de Meta. Sin embargo, la falta de claridad sobre la procedencia del dinero mantiene vivo el debate sobre la regulación del gasto en publicidad digital por parte de servidores públicos en Nuevo León.

En síntesis, los registros de Meta plantean dos cuestiones centrales: por un lado, la cuantía y los beneficiarios de la pauta (Samuel García, Mariana Rodríguez y Miguel Flores) y, por otro, la necesidad de mayor precisión en la rendición de cuentas para distinguir entre comunicación institucional y promoción personal dentro de las redes sociales.