Festival TONO reúne performance, video y música en Ciudad de México y Puebla

El festival TONO nació como una iniciativa que pone en el centro la duración como componente creativo. Impulsado por la curadora y productora Sam Ozer, con experiencia en el Museum of Modern Art y MoMA PS1 en Nueva York, TONO surgió primero como organización en la ciudad de Nueva York y, tras el interés de audiencias y espacios mexicanos, evolucionó hacia un festival en México. La propuesta privilegia formatos donde el tiempo no es un marco neutro sino un elemento constitutivo de la obra, desde la video instalación hasta la danza y el performance. Además, el programa combina artistas locales con creadores que presentan por primera vez su trabajo en América Latina.

En su cuarta edición, que se desarrolla del 6 al 22 de marzo, TONO ocupa museos y espacios emblemáticos de la Ciudad de México y Puebla: Casa del Lago UNAM, Museo Jumex, Museo Universitario del Chopo, Museo de Arte Moderno, Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, La Laguna Bodega, Casa de la Acequia y el Museo Amparo en Puebla. Estos recintos hospedan instalaciones, piezas performáticas y ciclos de proyección que permiten al público experimentar trabajos diseñados específicamente para respetar y alterar la percepción del tiempo.

Una propuesta centrada en el tiempo

Para TONO el tiempo funciona como materia plástica: no sólo mide la duración, sino que comunica. En este sentido, el festival se interesa por prácticas que definen de forma explícita cuánto tiempo durará la experiencia, como ocurre con muchas piezas de videoart o performance. Entendemos aquí a arte basado en el tiempo como las obras en las que la duración, la repetición o la espera forman parte del contenido. Esa preocupación lleva a programaciones que requieren que el público se adapte a ritmos inusuales y que valoran la presencia y la atención como elementos activos del acontecimiento artístico.

Artistas y proyectos destacados

La programación reúne nombres internacionales y voces locales. Entre los invitados figura Tino Sehgal, conocido por sus intervenciones que transforman el museo en un espacio habitado por movimiento y diálogo, y el dúo británico Space Afrika, que mezcla electrónica, ambient y pop experimental. La coreógrafa Kianí del Valle trae piezas que conectan la cultura del movimiento con el imaginario popular; Alexa West presenta una obra de danza creada con su compañía. Por su parte, el artista mexicano Rafael Lozano-Hemmer propone una colaboración con el percusionista Eli Keszler, y participan también creadores como Kelman Duran, Franziska Aigner, Alessandro Sciarroni y la artista británica Melanie Smith, cuya exhibición se instala en el Museo Jumex.

Colaboraciones curatoriales y ciclos internacionales

TONO mantiene alianzas con instituciones y curadores extranjeros para ampliar su alcance. Este año se incluyó un ciclo dedicado a cine y video de Tailandia, curado por Rosalia Namsai Engchuan del Bangkok Kunsthalle, con obras de artistas como Montika Kham-on, Oat Montien, Tulapop Saenjaroen y Jeanne Penjan Lassus. También se exhiben proyectos de Ho Tzu Nyen y otras voces del sudeste asiático. Estas colaboraciones permiten cruzar contextos y mostrar cómo las nociones de tiempo, memoria y cuerpo se despliegan de maneras distintas según tradiciones y tecnologías.

Cierre y diálogo internacional

La clausura oficial del festival incluye una colaboración destacada con la Neue Nationalgalerie y su director Klaus Biesenbach. El encuentro de cierre se realizará el 22 de marzo en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, y reunirá a creadores, curadores y público en una jornada que anticipa futuras residencias y proyectos conjuntos entre Ciudad de México y Berlín. En ese evento se presentará una intervención performática del artista Avantgardo y se conversará sobre nuevas formas de cooperación cultural entre instituciones.

En conjunto, la edición 2026 de TONO funciona como una vitrina para prácticas experimentales que cruzan imagen en movimiento, música, danza y performance. El festival promueve el diálogo entre creadores y espacios, y ofrece al público la oportunidad de vivir obras donde la temporalidad deja de ser un fondo neutro y se convierte en eje narrativo. Para quienes buscan experiencias que reclaman atención sostenida y nuevas maneras de percibir el arte, TONO propone una agenda intensa y diversa en CDMX y Puebla.