La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires vuelve al predio de La Rural en 2026 con una edición que celebra sus cinco décadas. Programada del 23 de abril al 11 de mayo, esta convocatoria articula un eje temático bajo el lema memoria y futuro, que invita a revisar el pasado cultural y a imaginar nuevos modos de leer y difundir la palabra escrita. El planteo curatorial combina archivos históricos, instalaciones visuales y formatos participativos pensados para dialogar con audiencias diversas.
En esta edición se hará especial hincapié en el papel de la literatura en contextos de derechos humanos: la feria recuerda el golpe del 24 de marzo de 1976 y la posterior represión que se extendió hasta 1983. Un espacio central mostrará libros y autores que sufrieron censura durante la dictadura, con la intención de problematizar el rol de la editorial y la circulación del pensamiento en tiempos de violencia política.
Un repaso de cinco décadas
Más allá de las exposiciones sobre la represión, la feria propone un itinerario que reconstruye su propia trayectoria desde su lanzamiento en 1975. A través de documentos, objetos y testimonios se seguirá el devenir de uno de los encuentros culturales más concurridos del mundo hispanohablante. La muestra incluye materiales de archivo que permiten ver cómo cambiaron los estands, la tipografía y la presencia editorial, y cómo esos cambios reflejan transformaciones sociales y tecnológicas.
Instalaciones y memoria visual
Dentro del recorrido histórico se destaca la instalación «50 Ferias Dibujadas», que reúne ilustraciones en vivo y material gráfico para conversar con la memoria visual del evento. Esta propuesta utiliza la imagen como herramienta para recuperar relatos olvidados y presentar la noción de memoria colectiva desde la estética. La combinación de dibujo, fotografía y objetos editorializa el pasado y lo hace legible para nuevas generaciones.
Homenajes y programación destacada
La agenda incluye homenajes a figuras claves de la literatura argentina; en particular, se prevén varias actividades por los 40 años de la muerte de Jorge Luis Borges. Entre ellas habrá una instalación laberíntica inspirada en su obra y una exhibición internacional de ediciones en diversas lenguas. Además, regresan los ciclos tradicionales como el Festival Internacional de Poesía, la Maratón de Lectura y el espacio La palabra indígena, que se integran en la conmemoración general.
Invitados, mesas y debates
Perú será el país invitado de honor con el lema Caminos que nos unen, una participación destinada a reforzar vínculos literarios regionales. La programación internacional promete mesas con autores de América Latina, Europa y Asia: según lo anunciado, participarán figuras relevantes y se esperan presentaciones y diálogos transversales. En un cambio de formato, la inauguración incluirá un debate entre escritoras destacados en lugar del habitual discurso de apertura.
Nuevos formatos, interdisciplinaridad y accesos
Consciente de las transformaciones del siglo XXI, la feria amplía escenarios y apuesta por actividades que cruzan literatura con artes visuales, música e ilustración. Se incorporan propuestas inmersivas y laboratorios donde la lectura convive con performance y tecnología. Los organizadores buscan así ampliar la experiencia del público y explorar nuevas maneras de producción cultural dentro del ecosistema editorial.
En cuanto a la logística, los horarios serán de 14 a 22 h de lunes a viernes y de 13 a 22 h los sábados, domingos y feriados. Las entradas se anuncian a $8.000 de lunes a jueves y a $12.000 viernes, sábados, domingos y feriados; cada ticket incluirá un chequelibro para descuentos posteriores en librerías adheridas. El ingreso es gratuito para menores de 12 años y personas con discapacidad todos los días, mientras que estudiantes, docentes, jubilados y pensionados podrán acceder sin cargo de lunes a viernes presentando la acreditación correspondiente. Además, la tradicional Noche de la Feria se celebrará el sábado 25 de abril con entrada libre desde las 20 h.
Significado y desafíos
La edición 2026 de la Feria del Libro piensa su aniversario como una oportunidad para interrogar el pasado y proyectar prácticas culturales más inclusivas. Al recuperar obras prohibidas y homenajear a referentes como Jorge Luis Borges, el encuentro busca mantener vivo el debate sobre memoria y libertad de expresión. Al mismo tiempo, la apuesta por nuevos formatos plantea preguntas sobre cómo las ferias pueden adaptarse a públicos cambiantes y a las transformaciones del mercado editorial.
En definitiva, la celebración de los 50 años aspira a ser un espacio de encuentro donde se crucen la historia, la política y la creatividad, y donde el libro siga siendo un dispositivo para pensar el presente y el porvenir.