Familia del pianista Tenório recibe dos cadenitas tras casi 50 años de búsqueda

La noche en que Francisco Tenório Júnior desapareció en Buenos Aires quedó inscrita en la memoria familiar como un vacío sin respuesta. Tras años de investigaciones y versiones contradictorias, un hallazgo documental en manos de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad y del Equipo Argentino de Antropología Forense sacó a la luz un expediente que contenía, por error, dos pequeñas cadenitas de plata. Ese objeto circular, simple en su forma, se convirtió en el único recuerdo tangible del pianista brasileño y fue entregado recientemente a sus hijos en Río de Janeiro.

La identificación oficial de Tenorinho, como lo conocían en los ambientes musicales, se produjo en septiembre del año pasado después de la reapertura y recuperación de archivos referidos a personas desaparecidas entre 1975 y 1983. En ese proceso se verificó que el músico fue hallado muerto y que, junto al expediente, quedaron guardadas las cadenitas que ahora volvieron a la familia.

El hallazgo y la ceremonia de entrega

El acto tuvo lugar en el edificio de la Procuradoria Regional da República, en el centro de Río de Janeiro, y reunió a los tres hijos sobrevivientes de Tenório —Elisa (58), Margarida (55) y Francisco (57)— y a varios de sus nietos. La entrega fue coordinada por integrantes de la Comisión Especial sobre Muertes y Desapariciones Políticas de Brasil, con la presencia de Carlos Somigliana, investigador del EAAF, quien viajó en representación de Argentina para notificar a la familia y hacer la entrega del sobre sellado con las joyas.

Durante la ceremonia, Somigliana sostuvo que fue un momento de enorme significado: la restitución de un objeto que, en ausencia de restos localizables —los cuales pasaron a un osario hace años—, adquiere un valor simbólico único. Los familiares se tomaron de las manos mientras recibían las cadenitas de plata, y una nieta, Sofía, pronunció un discurso en el que reivindicó la memoria de su abuelo y el esfuerzo de quienes trabajaron en la identificación.

Los hechos conocidos sobre la desaparición

Los datos de la pesquisa indican que Tenório, de 35 años, fue visto por última vez la madrugada del 18 de marzo de 1976 tras salir del Hotel Normandie, en el centro porteño, donde se alojaba junto al resto de la gira. El músico había tocado en el Gran Rex con Vinicius de Moraes y Toquinho y salió a comprar unas aspirinas y un sándwich. El cuerpo de un hombre asesinado con cinco disparos fue encontrado el 20 de marzo de 1976 en un descampado en Tigre, y ese expediente terminó siendo clave para la identificación.

La investigación tuvo obstáculos: en 1986, un ex soldado identificado como Claudio «El Gordo» Vallejos difundió una versión que atribuía la muerte a otros responsables y señaló a figuras como Alfredo Astiz, un testimonio que desvió la búsqueda familiar durante décadas. Sin embargo, el trabajo archivístico y pericial del PCCH y del EAAF permitió corregir y completar la información.

Errores, malas pistas y la recuperación de archivos

La investigación de los crímenes de la época depende en gran medida de la recuperación de documentos que quedaron dispersos o extraviados en los legajos judiciales. En este caso, el hallazgo fortuito de un sobre con las cadenitas —dejadas por error en un expediente— mostró cómo pequeños objetos pueden sobrevivir en el archivo y convertirse en evidencia material. El proceso incluyó la revisión de legajos de personas enterradas como NN y la verificación cruzada con testimonios y peritajes forenses.

El impacto en la familia y la memoria pública

Para los hijos de Tenório, la entrega de las cadenitas de plata significa una respuesta tardía pero concreta. Margarida destacó que, sin la intervención del EAAF, su padre podría haber quedado olvidado. Francisco expresó que, aunque es un objeto pequeño, es profundamente personal y lo guardará como un vínculo con quien nunca volvió. La devolución de ese patrimonio mínimo tiene también un efecto reparador en lo simbólico: devuelve un fragmento de la historia a quienes la vivieron y obliga a la sociedad a mirar las secuelas de la dictadura y la violencia política.

¿Qué sigue en la investigación?

Los organismos que trabajan en archivos y en la búsqueda de la verdad anticipan que quedan expedientes por revisar y más piezas por identificar. La familia espera que la claridad sobre lo ocurrido sirva para construir memoria y para que los hechos sean reconocidos públicamente. Mientras tanto, las cadenitas viajarán desde Argentina hasta Brasil como testimonio material de una historia que solo ahora, después de décadas, recupera un pedazo de su verdad.