El Gobierno de México, mediante un decreto dado a conocer en el Diario Oficial de la Federación, formalizó la expropiación de 9.22 hectáreas en la Zona de Monumentos Arqueológicos de Toniná. La disposición, firmada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, manda la ocupación inmediata de los predios por parte del INAH con el propósito de proteger, conservar e impulsar la investigación científica del complejo maya.
La decisión surge de una causa de utilidad pública impulsada por la Secretaría de Cultura y el propio INAH desde diciembre de 2026, y fue publicada el 2 de marzo de 2026. Autoridades federales y estatales consideran que esta acción elimina restricciones jurídicas y facilita el manejo técnico del sitio.
Motivos y alcance de la expropiación
La medida tiene como objetivo principal asegurar la protección integral del patrimonio arqueológico dentro de los límites protegidos de Toniná. Al recuperar 9.22 hectáreas que estaban en manos privadas, el Estado busca garantizar un control institucional efectivo que permita realizar labores de conservación y restauración bajo criterios técnicos especializados.
Fundamento legal y mandato de ocupación
El decreto presidencial establece la transferencia de la propiedad al Estado mexicano y ordena la ocupación inmediata por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Esta cláusula intenta evitar vacíos administrativos que puedan amenazar la integridad del sitio y facilita la implementación de proyectos de largo plazo.
Declaraciones oficiales
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, destacó que la acción permite preservar el patrimonio atendiendo criterios técnicos, asegurar la continuidad de la investigación científica y garantizar el acceso al conocimiento como un derecho cultural. El gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, avaló la medida y subrayó su impacto en la identidad regional y en el impulso de un turismo responsable.
Implicaciones para la conservación y el desarrollo local
Con la administración del INAH sobre estos predios, se busca consolidar un programa integral de reactivación que contemple la protección física de las estructuras, estudios arqueológicos y la elaboración de una ruta para una eventual reapertura turística. Las autoridades plantean que estas acciones pueden detonar beneficios económicos en el Valle de Ocosingo mediante un turismo regulado y sustentable.
Plan de reactivación y control institucional
El instituto proyecta aplicar un esquema que combine tareas de conservación, restauración e investigación científica. Ese plan incluye el diseño de protocolos de seguridad y de manejo de visitantes, además de la vinculación con comunidades locales para garantizar que los beneficios sean compartidos y que la protección del sitio responda a criterios técnicos y sociales.
Toniná: valor arqueológico y significado cultural
Toniná es reconocido como uno de los complejos más relevantes del área maya. Su acrópolis, erigida sobre un basamento piramidal que supera los 70 metros de altura, representa una de las edificaciones prehispánicas más imponentes de Mesoamérica. El conjunto refleja la complejidad política y la profundidad histórica de las sociedades originarias de las montañas chiapanecas.
Importancia para la investigación
El control estatal facilita la ejecución de proyectos de investigación de largo plazo que requieren estabilidad jurídica y acceso continuo al terreno. Bajo el resguardo del INAH, los arqueólogos podrán desarrollar excavaciones planificadas, análisis estratigráficos y programas de conservación preventiva que contribuyan al conocimiento científico del sitio.
Beneficios potenciales para la comunidad
Las autoridades sostienen que una gestión técnica y responsable favorecerá la creación de empleos locales, el desarrollo de servicios turísticos y la recuperación de economías regionales. La intención es que la reapertura se realice de forma gradual y coordinada para evitar impactos negativos y promover un modelo de turismo cultural sostenible.
En síntesis, el decreto del 2 de marzo de 2026 que formaliza la expropiación de 9.22 hectáreas en Toniná representa un paso institucional para consolidar la protección de un patrimonio maya esencial. Al ordenar la ocupación inmediata por parte del INAH, el Gobierno busca garantizar condiciones óptimas para la conservación, la investigación y la difusión cultural, así como sentar las bases para una reapertura turística bajo criterios de seguridad y sostenibilidad.


