En un recorrido que evoca la magia de Medianoche en París Roberto Merino nos transporta a través del tiempo y el espacio en su nueva obra, Ciudad del olvido. Este libro, publicado por Random House es una colección de nueve ensayos que exploran la esencia de Santiago, desde sus barrios más antiguos hasta sus transformaciones más recientes.
Merino, nacido y criado en el barrio San Isidro ha dedicado su vida a capturar la esencia de la ciudad que lo vio crecer. Su primera crónica sobre Santiago la escribió a los 13 años, inspirado por un maratón que pasó cerca de su casa. La gente aplaudía desde los balcones. Entramos al Estadio Nacional y yo subí a las graderías con mi bicicleta recuerda Merino, evocando una época marcada por la dictadura.
Las caminatas como fuente de inspiración
Las largas caminatas han sido una constante en la vida de Merino, influenciadas por su abuelo y su padre, quienes le inculcaron el amor por explorar la ciudad a pie. Mi abuelo me contaba que cuando era joven caminaba 40 cuadras como si nada recuerda Merino, destacando la importancia de observar la vida cotidiana en cada rincón de Santiago.
En los años 80, Merino solía hacer largas caminatas con sus amigos, una actividad que no solo era una forma de entretenimiento, sino también una manera de vivir en una época de pobreza y restricciones económicas. Estas experiencias se reflejan en su escritura, donde la memoria y el olvido se entrelazan para crear una narrativa única.
La Ciudad del olvido y su conexión con la memoria
El título del libro, Ciudad del olvido surgió de uno de los ensayos y fue una propuesta de los editores. Merino explica que el título refleja la relación permanente que todos tenemos con la memoria y el olvido. Santiago cambia muy rápido y es muy fácil olvidar lo que había antes comenta, destacando la importancia de conservar la historia de la ciudad.
Merino también reflexiona sobre la falta de vocación de conservación en Santiago, aunque señala que esta conciencia está cambiando. Se está instalando una conciencia que puede favorecer la conservación afirma, mencionando el impacto del Día del Patrimonio y el creciente interés de los jóvenes por restaurar edificios antiguos.
La Belle Époque y la tensión social
En su libro, Merino explora el esplendor de Santiago durante la Belle Époque una época de gran desarrollo urbano y cultural. Sin embargo, también destaca la coexistencia de esta prosperidad con la pobreza extrema en sectores como el Zanjón de la Aguada y La Chimba.
Merino recuerda episodios de tensión social, como la huelga de la carne en 1905 que ilustran la compleja dinámica de la ciudad. Había manifestaciones violentas y una delincuencia brutal comenta, señalando que estos episodios siguen resonando en la sociedad actual.
La ciudad literaria y sus personajes
Merino también explora cómo la literatura ha fundado una ciudad imaginaria, desde Martín Rivas hasta la generación del 50. Hay un Santiago literario que se entrelaza con la realidad afirma, destacando la conexión entre la narrativa y la vida cotidiana.
El cronista recuerda una escena de su niñez en Eliodoro Yáñez donde una fuente de soda solitaria le recordó los cuentos de José Donoso. No sé si se pueden separar tan tajantemente esas categorías: el mundo representado en una novela o en un cuento y el mundo que uno vive directamente reflexiona.


