En el vibrante paisaje de la Ciudad de Buenos Aires, destaca el gomero de la Recoleta. Este árbol no solo impresiona por su tamaño y longevidad, sino que también es un testigo silencioso de la historia y transformación del barrio que lo rodea.
Ubicado en la plazoleta Juan XXIII, frente a la antigua Basílica del Pilar, el gomero se ha mantenido firme a lo largo de los años, sobresaliendo en un entorno urbano en constante cambio.
Un legado que se remonta a 1781
El gomero de la Recoleta tiene una rica historia que se remonta a su plantación en 1781. Este árbol, conocido científicamente como Ficus macrophylla, es considerado uno de los más antiguos de la ciudad, con una estimación de edad que ronda los 244 años. Su origen se sitúa en la India, y su llegada al Río de la Plata se vincula a la familia Altoaguirre, quienes eran propietarios de una chacra en la zona cuando Buenos Aires aún era mayormente rural.
A lo largo de los siglos, la chacra fue reemplazada por calles, edificios y comercios, pero el gomero ha perdurado, resistiendo las transformaciones urbanísticas que lo rodean. Su tamaño es impresionante: un tronco de aproximadamente 7 metros de diámetro y ramas que se extienden más de 30 metros a su alrededor.
La fusión de arte y naturaleza
Desde 2014, su estructura se complementa con la escultura Atlas, creada por Joaquín Arbiza Brianza. Esta obra, hecha de piezas de automóviles, no solo sostiene parte de las ramas del gomero, sino que simboliza una unión entre la naturaleza y el arte contemporáneo, aportando un nuevo significado a este árbol histórico.
Características botánicas del gomero
El gomero es un árbol majestuoso que pertenece a la familia Moraceae. Su altura puede alcanzar los 18 metros, y su follaje está compuesto por hojas coriáceas, de un profundo verde en la parte superior y un tono rojizo en la inferior. Durante el verano y el otoño, este árbol produce pequeños frutos globosos, conocidos como siconos, que son característicos de su especie.
Las flores del gomero son diclino-monoicas, lo que significa que presenta tanto flores masculinas como femeninas en el mismo individuo. Esto contribuye a su capacidad de reproducirse y prosperar en un entorno urbano, donde su presencia se siente como un remanente de la naturaleza en medio del asfalto y los edificios.
El valor histórico y cultural del gomero
Más allá de sus características botánicas, el gomero de la Recoleta es un símbolo cultural de Buenos Aires. Ha sido testigo de innumerables eventos a lo largo de su vida, desde las actividades cotidianas del barrio hasta momentos históricos de la ciudad. Su resistencia y majestuosidad lo han convertido en un punto de encuentro para vecinos y turistas, quienes se detienen a admirar su grandeza.
En un mundo donde la modernización a menudo lleva consigo la pérdida de la historia natural, el gomero se erige como un recordatorio de la necesidad de preservar nuestro patrimonio. Su existencia invita a reflexionar sobre la relación entre la ciudad y la naturaleza, y sobre cómo podemos coexistir con el entorno que nos rodea.
El gomero de la Recoleta no es solo un árbol; es una parte integral de la historia de Buenos Aires. Su longevidad y resiliencia son un testimonio del paso del tiempo y del valor que tienen los espacios verdes en nuestras ciudades. Al visitar la plazoleta Juan XXIII, se puede disfrutar de su sombra y de la rica historia que guarda en sus ramas.



