La búsqueda de alternativas para prevenir el Alzheimer ha vuelto la mirada hacia medicamentos ya existentes. En un esfuerzo conjunto liderado por la Universidad de Exeter y la Cleveland Clinic, expertos revisaron cientos de datos clínicos y registros médicos y seleccionaron tres tratamientos aprobados que muestran señales prometedoras para reducir el riesgo de demencia.
El ejercicio científico combina análisis epidemiológicos con evidencias experimentales y plantea la posibilidad de acelerar la disponibilidad de opciones terapéuticas mediante la reutilización de fármacos. Estos resultados, reportados el 21 de febrero de 2026, abren paso a ensayos clínicos que definan dosis y poblaciones beneficiadas.
Medicamentos priorizados y sus evidencias
Tras evaluar 80 fármacos, el panel de 21 especialistas identificó al sildenafilo (Viagra), la vacuna contra el herpes zóster (Zostavax) y el riluzol como los tres candidatos con mayor potencial. Los criterios incluyeron seguridad comprobada, señales en registros clínicos y mecanismos biológicos plausibles para proteger la función cognitiva.
Sildenafilo: efectos vasculares y neuronales
Los análisis de grandes bases de datos en Estados Unidos asociaron el uso de sildenafilo con una reducción del riesgo de Alzheimer que oscila entre el 30% y el 54% en diferentes submuestras. Los investigadores proponen que el fármaco mejora la circulación cerebral, reduce la acumulación de proteína tau y protege neuronas frente al estrés metabólico, mecanismos que podrían explicar la señal observada.
Vacuna zóster y riluzol: protección inmune y neuroprotección
La vacuna contra el herpes zóster mostró una asociación con una disminución cercana al 16% en el riesgo de demencia según los registros revisados. Por su parte, el riluzol, empleado en la enfermedad de la neurona motora, emergió por su posible acción neuroprotectora en modelos preclínicos y como candidato de interés para futuros estudios clínicos.
Por qué reutilizar fármacos puede acelerar resultados
La reutilización de medicamentos reduce tiempos y costos respecto al desarrollo desde cero, dado que la seguridad básica ya está establecida. La Universidad de Exeter y expertos como la profesora Anne Corbett subrayan que transformar fármacos aprobados en nuevas opciones terapéuticas es una estrategia pragmática frente a la alta tasa de fracaso en tratamientos originales para el Alzheimer.
Ventajas y limitaciones
Entre los beneficios figura la posibilidad de lanzar ensayos controlados con mayor rapidez y la accesibilidad potencial para pacientes. Sin embargo, los hallazgos actuales provienen mayoritariamente de estudios observacionales y modelos animales; por ello, los especialistas insisten en la necesidad de ensayos clínicos que determinen dosis, frecuencia y perfiles de seguridad específicos para la prevención del deterioro cognitivo.
Resultados preliminares y próximos pasos
Los análisis de la Cleveland Clinic incluyeron millones de registros médicos que apuntan a una menor incidencia de Alzheimer entre usuarios de sildenafilo en comparación con la población no expuesta. También se hallaron señales en mujeres tratadas por hipertensión pulmonar con este compuesto. No obstante, los investigadores advierten que estas asociaciones no prueban causalidad y deben confirmarse en ensayos prospectivos.
La investigación publicada y los comentarios de especialistas plantean que los próximos años podrían incluir ensayos clínicos coordinados con seguimiento en línea de voluntarios, diseños que faciliten la participación y la recolección de datos. Si se confirma eficacia preventiva, estos fármacos amplían las herramientas disponibles contra una enfermedad que aún carece de cura.
Implicaciones para la salud pública
Si los ensayos confirman los indicios actuales, la adopción de tratamientos ya aprobados podría cambiar la estrategia de prevención del Alzheimer. Además, la iniciativa recalca la importancia de combinar esfuerzos farmacológicos con medidas de estilo de vida que fomenten el enriquecimiento cognitivo y la reducción de factores de riesgo ambientales.
En síntesis, estos hallazgos colocan a sildenafilo, la vacuna zóster y el riluzol en el centro de nuevas investigaciones. La comunidad científica apuesta ahora por convertir estas señales en evidencia robusta mediante ensayos clínicos que confirmen beneficios, definan protocolos y garanticen la seguridad en poblaciones vulnerables.


