La situación en el embalse del Guájaro, ubicado en el corregimiento de La Peña, ha generado una creciente alarma entre los residentes locales. Desde hace varios días, la mortandad de peces ha sido evidente, lo que ha llevado a pescadores y a la comunidad a expresar su preocupación sobre las posibles consecuencias para el ecosistema y su sustento diario.
El 29 de enero, los habitantes se encontraron con una alarmante cantidad de peces muertos en las orillas del embalse. Las especies más afectadas incluyen mojarras y rayas, que han sido vitales para la alimentación y los ingresos de muchas familias en la región. Esta situación es especialmente preocupante, dado el impacto que puede tener en la salud pública y el equilibrio ecológico del área.
Impacto en la comunidad local
La comunidad local, compuesta por alrededor de 2,000 familias que dependen de la pesca, ha manifestado su angustia ante esta crisis. Líderes comunitarios han hecho un llamado urgente a las autoridades para investigar las causas de esta mortandad y tomar medidas para prevenir futuros incidentes. La pesca no solo es un medio de subsistencia, sino que está entrelazada con la cultura y el estilo de vida de los residentes de La Peña y sus alrededores.
“El embalse es nuestra fuente de vida. De aquí dependen muchas familias, no solo por la pesca, sino por todo lo que gira en torno al agua”, afirmaron los líderes, subrayando la necesidad de un manejo más riguroso de las actividades que podrían estar afectando este recurso vital.
Causas del fenómeno
La Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA) ha comenzado a investigar la situación y ha indicado que la mortandad de peces puede estar relacionada con una profunda contaminación del agua. La bióloga Ayari Rojano, subdirectora de Cambio Climático y Gestión del Riesgo de la CRA, explicó que se ha detectado una alta carga orgánica que ingresa al embalse a través de vertimientos de aguas residuales.
Además, la inadecuada gestión de residuos en la zona ha contribuido a la acumulación de materia orgánica. “Algunas personas arrojan vísceras y otros desechos al embalse después de pescar, lo que, unido a las lluvias, incrementa el consumo de oxígeno en el agua”, indicó Rojano.
Consecuencias ecológicas
La falta de oxígeno disuelto en el agua ha alcanzado niveles alarmantes, especialmente durante la noche, donde puede reducirse a cero. Este fenómeno no solo afecta a las mojarras, sino que también impacta otras especies que no pueden escapar a áreas con mejores condiciones. La proliferación de algas resulta ser un efecto colateral de la contaminación, ya que estas consumen aún más oxígeno, exacerbando la crisis.
Los biólogos que han evaluado el embalse han encontrado niveles de contaminación que podrían tener efectos a largo plazo en el ecosistema. La comunidad teme que, si no se toman acciones inmediatas, la mortandad de peces se convierta en un problema recurrente que amenace su modo de vida y la salud del medio ambiente.
Un llamado a la acción
La CRA ha enfatizado la importancia de la colaboración entre las autoridades y la comunidad para abordar esta crisis. Se han implementado programas de sensibilización para fomentar prácticas responsables y reducir los vertimientos de aguas residuales. La comunidad también está exigiendo un control más riguroso de las actividades que contribuyen a la contaminación del embalse.
Mientras tanto, las autoridades continúan monitoreando la situación y realizando evaluaciones para determinar el alcance del daño y establecer medidas correctivas. La protección del embalse del Guájaro es vista por la comunidad como una responsabilidad compartida, vital para la seguridad ambiental y económica de la región.
El 29 de enero, los habitantes se encontraron con una alarmante cantidad de peces muertos en las orillas del embalse. Las especies más afectadas incluyen mojarras y rayas, que han sido vitales para la alimentación y los ingresos de muchas familias en la región. Esta situación es especialmente preocupante, dado el impacto que puede tener en la salud pública y el equilibrio ecológico del área.0


