La trayectoria de Marina Simian sintetiza el cruce entre la práctica científica clásica y la vocación emprendedora. Desde sus primeros pasos en la escuela, con una beca que la llevó a estudiar biología marina en Estados Unidos, hasta su formación universitaria en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, su camino quedó marcado por la curiosidad y por referentes clave. Influida por docentes como Alberto Kornblihtt, Simian se volcó a la biología molecular y celular, que la llevó a realizar un doctorado en el Lawrence Berkeley National Laboratory y luego un posdoctorado en el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo. Esa base la acompañaría durante décadas en investigación y en la decisión de emprender.
De la investigación académica a la empresa
Durante más de veinte años como investigadora del Conicet, su grupo se concentró en el microambiente tumoral y en entender por qué algunas células sobreviven terapias como el tamoxifeno. El interés no surgió por mera coincidencia: su mentora de doctorado, Mina J. Bissell, planteó enfoques que privilegiaban el entorno celular sobre la sola genética. En 2006 Simian recibió un subsidio de la fundación norteamericana Susan G. Komen por 250.000 dólares, siendo la primera investigadora latinoamericana beneficiada con ese apoyo, y a partir de allí consolidó publicaciones —más de 40— y equipos de trabajo. Esa experiencia científica rigurosa resultó esencial para pensar en trasladar hallazgos al mercado.
Oncoliq: objetivo y tecnología
En 2026 decidió dar el salto: junto con la investigadora Adriana de Servi fundó Oncoliq, una compañía centrada en la detección temprana del cáncer de mama. La empresa busca reducir la mortalidad asociada a diagnósticos tardíos mediante un test de sangre que mide microARNs, pequeñas moléculas informativas sobre procesos tumorales. El análisis se realiza con técnicas de PCR y una metodología específica que actualmente exige manejo centralizado en su laboratorio de servicios. La meta es integrar ese examen al set de análisis de rutina para favorecer el tamizaje masivo y accesible, con impacto en políticas sanitarias.
Productos en desarrollo y alcance
Oncoliq avanza en el desarrollo de su tecnología para cáncer de mama y prepara una fase de servicios donde procesarán las muestras hasta que la plataforma sea transferible. Además, ya comenzaron recolección de muestras para extender el enfoque a cáncer de pulmón y, desde mayo de 2026, participan en un programa de tamizaje para HPV junto con la provincia de Chubut, orientado a cáncer de cuello uterino. Simian explica que la complejidad del procedimiento y la necesidad de reproducibilidad hacen que por ahora la gestión centralizada sea la vía más segura para garantizar resultados confiables.
Conciliación, mentoría y experiencia personal
Compatibilizar la vida familiar y la investigación fue un ejercicio constante de organización. Tuvo a dos hijos durante el doctorado en Estados Unidos y recuerda la enorme relevancia del apoyo de su jefa, que le permitió adaptar horarios sin control rígido. Durante largos años alternó jornadas intensas en laboratorio con turnos para cuidar a sus tres hijos; vivió rutinas de madrugadas en el instituto, sábados largos y equipos de ayuda que le permitieron sostener la carrera científica. Hoy divide su tiempo entre Buenos Aires, La Pedrera en Uruguay —donde practica kitesurf— y viajes a Estados Unidos para captar fondos, alrededor de dos meses por año.
Consejos para jóvenes científicos y emprendedores
Simian insiste en que la formación es clave: recomienda completar el doctorado antes de intentar emprender, porque el laboratorio exige rigor y comprensión profunda para desarrollar un test o un fármaco. Observa también una menor tolerancia a la frustración y habilidades de escritura más débiles en las generaciones recientes, lo que complica la formación. Para quienes quieran dar el salto, aconseja enfocarse en problemas reales y grandes, consolidar la tecnología y entender que el emprendimiento biotecnológico cambia el objetivo, pero mantiene la necesidad de constancia y evidencia científica.
Un objetivo claro: reducir muertes por detección tardía
El propósito de Oncoliq es contundente: evitar muertes evitables por diagnósticos tardíos. Según los datos que ella comparte, aproximadamente el 50 % de los adultos desarrollará cáncer en algún momento y cerca de la mitad de esos casos se detecta en etapas avanzadas; de los diagnósticos tardíos, alrededor del 80 % puede fallecer dentro de los cinco años. Por eso la apuesta por un test de sangre que mida microARNs no es solo tecnológica, sino estratégica: pretende ser un tamiz escalable que mejore la detección temprana y, en consecuencia, los resultados clínicos a nivel poblacional.



